Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:28)

Romanos 8:28 empieza con una afirmación positiva y de seguridad: Y sabemos. Saber es: conocer, tener convicción y seguridad. Y, ¿cuál es esa seguridad?  “Que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”.

¿Qué quiere decir esto? Que en la vida del creyente, del que ama al Señor, Dios ha orquestado todo de tal manera que todos los eventos y circunstancias de nuestra vida cumplan el propósito temporal y eterno que El ha predeterminado para nuestras vidas.

Esas aparentes sorpresas y tragedias tienen un propósito de bendición para nosotras, cuando las tomamos positivamente (Dt 8:15-16).

Salir victoriosa de una pérdida puede sonar contradictorio, pero Dios nos ha provisto de un camino en el que aun nuestra peor tragedia puede ser transformada en ganancia, si la tomamos con acción de gracias.

Nuestra seguridad es: “a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. ¿Estamos en la disposición de creerlo? Dios tiene una manera hermosa de tornar lo negativo en bendición; así la tragedia más grande de toda la historia – la muerte del Hijo de Dios – terminó siendo la bendición más grande para la humanidad.

Si respondemos adecuadamente al fracaso, Dios traerá gloria a Su nombre y nos proveerá lecciones maravillosas que nos fortalecerán, equiparán y acrecentarán nuestra fe. …Y esta es la victoria que ha vencido al mundo: Nuestra Fe (1Juan 5:4).

Amadas, en la empresa de la vida, Dios nos está preparando “día a día” para ser más que vencedoras para la gloria de Su nombre.

Oración: Señor, prepárame como Maestra del Bien, de modo que pueda manejar las dificultades sabiamente dentro del marco de Tu voluntad y así ser más que vencedora. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza sugerida: El Himno de Victoria – http://www.youtube.com/watch?v=1tEwVDXA6QU – D. Berríos