Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.  (Filipenses1:6)

Existen infinidad de motivos por los cuales dar gracias a Dios. A tal causa el apóstol Pablo nos exhorta en 1 Tesalonicenses 5:18 “Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”. Esto es; vivir y ser, de un espíritu agradecido.

La exhortación de Pablo toma especial vida cuando leemos las promesas de Dios. ¡Cuántas promesas maravillosas tiene Dios para nosotras! Las mismas, no solo son fieles y verdaderas, sino que alegran y dan seguridad al corazón.

Al meditar en Filipenses 1:6, descubrimos motivos muy poderosos que llenan de gratitud, confianza y expectativa  nuestro corazón.

I. Dios comenzó una “buena obra” en nosotras

Dios “siempre” toma la iniciativa.  El da el primer paso. El es el “Autor y Consumador de nuestra fe”, ¡Aleluya!

II. Dios toma responsabilidad personal en esa obra

Dios tiene un interés especial en cada una de nosotras. El está personalmente comprometido con esa “buena obra” en nosotras en aras de Su fidelidad. Así pues, Dios asume la responsabilidad de llevarla hasta su conclusión. La seguridad, es que él la completará.  

Es importante saber que llevará tiempo, pero se completará, y en cada ocasión la irá perfeccionando un poco más en nosotras, hasta conformarnos a la estatura de nuestro Señor Jesucristo. El no descansará hasta que esa obra esté terminada.

Amadas, no somos un producto terminado; somos una obra en construcción. La buena noticia es que Dios está íntimamente involucrado en nuestra vida, y la “mala” es que nos seguirá tallando en Su taller hasta… “el día de Jesucristo”.

III. Dios garantiza el resultado

Así es hermanas. Dios inicia el proceso, le da seguimiento, y completa la obra. Contrario a nosotras, Dios nunca deja nada a medias. Esto implica que él ha determinado lograr los propósitos que tiene en y con nosotras, y nada lo hará cambiar hasta lograr Su fin. Dios que no miente, lo ha prometido.

Oración: Padre, gracias porque estás realizando una “buena obra” en mí. Me regocijo porque esto me garantiza que cada día estás obrando en mi vida. Soy muy afortunada pues se que harás algo precioso. Gracias por Tu interés contínuo y fidelidad inquebrantable. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Aquél Que La Buena Obra Empezó, SGreen – http://www.youtube.com/watch?v=u52lnZks8bs

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