Habéis oído que se dijo: “AMARAS A TU PROJIMO y odiarás a tu enemigo.” Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque El hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos”. (Mateo 5:43-45)

Un día al regresar de la escuela entré muy enojada a mi casa porque ingresaron una compañera de clases de otra sección a mi sección. Esa chica y yo no congeniábamos por una razón que todavía desconozco pero que originó este sentimiento mutuo.

Al ver mi cara de insatisfacción, mi madre me preguntó lo qué me pasaba y le dije: “No soporto a una compañera de clase”. Mi madre me observa, me recuerda la cita de hoy y me dice: “Como cristiana no estás llamada a odiar a nadie”.

Me hizo entrar a la habitación y me preguntó por el nombre de la joven. Le dije su nombre y me dijo: “A partir de ahora vamos a orar por ella y por tí para que el Señor trabaje en sus corazones y saque todo lo malo entre ustedes”. 

Con el tiempo nos convertimos en las mejores amigas. Es la única que he conservado con mucho amor y cariño de todos los compañeros de la escuela. No solo he mantenido una linda relación con ella sino que nuestras familias se han unido. Participamos juntas de las bodas, nacimientos, graduaciones, entierros y todos los eventos.

Le doy gracias a Dios porque mi madre a temprana edad me marcó con esta cita que me ha servido para todos los tiempos: Amar no odiar.

Oración: Señor, perdona nuestras malas actitudes y desamor. Perfecciona mi carácter y permite que muchos puedan conocerte por el amor que yo pueda reflejar de Tí a los demás. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: De Tal Manera, AZavala – http://www.veoh.com/watch/e1100617zhde82J

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