Londres, Inglaterra

Nacida en Londres, después de asistir a una campaña de avivamiento donde el predicador habló de dedicar su vida al servicio de Dios, Gladys respondió afirmativamente al mensaje y siguió su llamado a predicar el evangelio en China con Mrs. Jeannie Lawson una misionera de 73 años, que buscaba una joven que continuara su trabajo en la obra.

Acordaron que la manera más efectiva de predicar el evangelio era poniendo una posada. Así mientras Gladys llevaba las mulas al patio, el posadero narraba historias de un hombre llamado Jesús, atrayendo a otros viajeros e interesados. Producto de practicar chino varias horas al día, a la muerte de Mrs. Lawson, Gladys pudo quedarse al frente de la misión.

En calidad de inspectora del gobierno asegurando erradicar la práctica de atar los pies de las niñas para evitar su crecimiento, pudo viajar a través de todo el distrito y predicar el Evangelio. Como responsable de calmar los motines entre los prisioneros, mejoraba su condición de vida consiguiéndoles trabajo. A sí empezaron a llamarla “Ai-weh-deh,” que significa “La Virtuosa.” Más adelante empezó su labor con los huérfanos y en 1936 adoptó la ciudadanía China, vistiéndose como ellos lo cual le permitió predicar con mayor efectividad.

Durante el bombardeo de la Guerra del 1938, Gladys se propuso salvar a 100 niños de mano de los japoneses los cuales caminaron 12 días hasta llegar al orfanato al otro lado del Rio Amarillo, donde cayó inconsciente varios días por fiebre de tifo. Al mejorar, fundó una iglesia Cristiana en Sian y un centro para leprosos en Szechuan. Con una salud frágil, en 1947 regresó a operarse a Inglaterra donde permaneció predicando hasta su muerte.

Tomada de: www.womenofchristianity.com