Mas Jehová me ha sido por refugio, y mi Dios por roca de mi confianza. (Salmos 94:22)

Cuando más claramente podemos ver el horizonte es cuando apoyamos nuestros pies en la roca inconmovible de los siglos. Podemos mantenernos de pie y disfrutar la hermosa vista de tantas promesas maravillosas que Dios tiene para nosotras.

Si las circunstancias adversas te están nublando la visión y no puedes ver más que la dificultad que te agobia, es porque tus pies se están apoyando en arenas movedizas o pantanos. Estás poniendo tu confianza en las riquezas, el trabajo, otras personas, un proyecto, los estudios. Todas éstas fallan en el momento que más las necesitas.

Mantén tus pies sobre la roca firme, mirando hacia la meta del supremo llamamiento (Fil. 3:14). Cristo Jesús tiene maravillosos galardones preparados para ti, como nos dice en Hebreos 10:35, “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón”. Sólo podrás admirarlos desde un lugar seguro: tu refugio eterno, los brazos de nuestro glorioso Salvador.

Mientras tu confianza esté puesta en el gran Hacedor del universo, podrás contemplar las hermosas flores en el camino que son aquellas bendiciones que llegan a tu vida cada día. Las espinas, ni las notarás.

Oración: Señor, afirma mis pies sobre la roca, sé Tú mi refugio en todo tiempo, guárdame de resbalar poniendo mi confianza en cosas perecederas o en deleites mundanales. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Cada Día, Pecos y JAR – http://www.youtube.com/watch?v=hxDc4O2MWLI