Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. (Isaías 53:5,10-11)

Las profecías y su complimiento son una característica propia y única del Cristianismo.  El nacimiento de Jesucristo fue anticipado y profetizado cientos de años antes de Su advenimiento. Isaías profetizó 800 años antes del nacimiento de Cristo y Miqueas 500.

De los muchos profetas del Antiguo Testamento, Isaías es quien mejor declara y detalla el propósito de Su advenimiento. Este Jesús sería herido por la rebelión del pueblo de Dios, y por su conocimiento justificaría a muchos, llevando sus pecados. Su nacimiento habla claramente de Su misión y propósito. Así la navidad conmemora el nacimiento de Jesús que vino a cumplir el propósito de Dios Padre como “Cordero Pascual”, en una obra inmensurable de amor, para dar Su vida en rescate por nosotras.

Su nacimiento urgía y convenía, ya que fue ofrecido para llevar los pecados de muchos (Hebreos  9: 27), pues con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. La maravilla y el valor del sacrificio de Jesús es que:

  1. Donde hay remisión de pecados, no hay más ofrenda por él. Y,
  2. Dios ha prometido olvidar y nunca más acordarse de nuestros pecados, porque el sacrificio de Cristo Su Hijo, satisfizo todas las demandas del pecado.

Que el nacimiento de Jesús pueda traer a nuestra memoria Su propósito, y el precio que pagó para darnos:

  • Paz con Dios
  • Una vida nueva aquí, y
  • La vida eterna allá

Oración: Padre, gracias porque Tu nos bendices más allá de lo que Te pedimos o entendemos. Me humilla saber que naciste para morir por quienes no lo merecíamos. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Rey de Israel, JVelasquez – http://www.youtube.com/watch?v=loDRiWfAV4E