Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada  con  un  varón que  se  llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. (Lucas 1:26, 34-35, 38

Seis meses de embarazo y no lo sabía. ¡Que tremendo! Cuando el ángel le dio la noticia y explicó todo lo concerniente a su alumbramiento ya habían pasado 6 meses de los 9 que dura el embarazo. Su respuesta fue: “haz conmigo de acuerdo a tu voluntad” (Lc 1:38).

Pero José, que sí se dio cuenta de su estado, hizo el plan de dejarla secretamente (Mt 1:19). Así que conociendo la situación y pensamientos de su corazón, un ángel se le apareció en sueños y dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.” (Mt 1:20)

Amadas, hacer la voluntad de Dios como en el caso de María, conlleva valor y sacrificio. Pero podemos estar seguras que él orquestará todo de modo que obre para nuestro bien (Rom 8:28).

A José sin embargo le faltó valor, y sin la intención de diálogo alguno tomó la decisión de abandonar a María con su “problema”. Su temor (Mt 1:20) como lo expresa el ángel, sugiere que José temía las consecuencias y resolvió salvar su propio pellejo. Qué pena que lejos de recurrir al diálogo abierto y sincero, escogió callar y huir.  

Hace poco el noticiero de Univisión presentó un caso en el que un hombre después de haber recibido unos datos de la embajada norteamericana, sin diálogo, sin verificar, y sin darle a su esposa el beneficio de la duda, creyó el resultado erróneo de que la niña no era suya. Al recibir la noticia llegó a la casa, le cayó a golpes a la mujer y la abandonó, solo para años después descubrir lastimosamente que hubo un error y la niña en verdad era suya, y su esposa le había sido fiel. ¡Consecuencias de la falta de diálogo, valor y sinceridad!

  • Amadas, a su tiempo Dios hace justicia y la verdad sale a la luz.
  • La ira es mala consejera. Cuando enfrentemos alguna situación seamos pacientes, busquemos el rostro de Dios en oración, no tomemos decisiones emocionales y esperemos hasta ver la justicia de Dios manifestarse. Ciertamente el obrará a nuestro favor. Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo. (Salmos 55:22)
  • Las crisis son necesarias. “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados (1 Corintios 11:18). Las crisis son el taller de nuestro perfeccionamiento y a menudo el principio de grandes empresas de Dios.

La próxima vez que enfrentemos alguna situación difícil o embarazosa, recordemos que Dios tiene lecciones y oportunidades maravillosas mediante el valle de lágrimas. Pero como dijo el Salmista: “Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion” (Salmos 84:5-7).

Si esperamos en el tiempo y la misericordia de Dios, iremos de poder en poder.

Oración: Amado Dios, gracias por defender mi causa. Ayúdame a contener mi espíritu impulsivo. Que Tu protección y tierno cuidado me ayuden a esperar en el tiempo de Tu misericordia. Deseo ir de poder en poder. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Dios de Mi Sustento, XXXIIIDC –http://www.youtube.com/watch?v=8syr5TzR86Q