Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo (Jeremías 31:32).

La Biblia testifica que Dios escogió a Israel. Lo triste del caso sin embargo, es que Israel no aceptó a Dios. Juan  1:12 nos dice: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”.  A pesar de los milagros y maravillas, la trayectoria del grueso del pueblo se caracterizó por idolatría, infidelidad y rebeldía.

No obstante, Dios los amó y les hizo grandes promesas. La mas formidable fue la promesa de un Rey, que sostuvo desde Génesis hasta Malaquías. Pero dado que el argot y corazón de Israel se llenó del mundo, perdieron su identidad, la perspectiva, propósito y toda sensibilidad y visión espiritual. Consecuentemente cayeron en una vida de rituales, ceremonias, y tradiciones, que les impedía ver mas allá de lo temporal y disfrutar de una relación fresca y dinámica con Dios. A tal causa redujeron la promesa de un Rey Eterno que les redimiría de su verdadera esclavitud; el pecado, a un rey terrenal que apenas serviría sus necesidades temporales.

Si a esto sumamos el tiempo que transcurrió desde el primer anuncio en Génesis, pasando por Isaías y Miqueas sobre el advenimiento del Mesías, nos daremos cuenta porqué el nacimiento de Jesús pasó desapercibido para Israel. Perdieron toda expectativa de su advenimiento. Y así el día menos pensado, “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gal 4:4).

Cuando leemos la historia nos resulta insólito pensar que después de darles maná (pan) del cielo, abrir el mar rojo, y hacer tantos milagros, que la tarde del mismo día que dijeron” ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, estuvieran diciendo: “Crucifícale, Crucifícale”.

Pero mas triste es que hoy el grueso de la iglesia haya caído en lo mismo que Israel. Nos podemos ver en su mismo espejo:

  • Hemos perdido nuestra identidad
  • Nuestro corazón se ha engrosado del mundo
  • Los milagros y maravillas pasan desapercibidos
  • Nos caracteriza una vida espiritualmente estéril
  • Hemos perdido la expectativa de la 2da Venida de Jesús

No obstante, las promesas del Señor siguen vigentes y su amor inalterable ¡Aleluya! “Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mt 24:44).

¿Qué tal si renovamos nuestra vida espiritual? No permitas que el mundo en el 2013 te imponga su ritmo y valores. Descarguemos nuestra agenda; tengamos menos actividad y mas reposo a los pies de Jesús. Permitamos que el Espíritu Santo moldee nuestro carácter de modo que refleje mas las virtudes de una “Maestra del Bien”.

Oración: Oh Señor, ayúdame a mirar en el espejo y darme cuenta de donde he caído. Aviva en mí la llama del primer amor de modo que me caractericen las primeras obras de temor a Dios, gozo, amor, y consagración. Que pueda mirar mas hacia arriba, anticipando Tu pronto regreso. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Mi Primer Amor, MWitt-JMurrell – http://www.youtube.com/watch?v=fOnaq5CPKvc