«Jesús envió dos discípulos, diciendo id a…hallareis una asna…desatadlos y traédmelos”  Mateo 21:1-2.

En el mundo existen numerosas instituciones comunitarias que tienen como objetivo lograr que sus miembros compartan sus experiencias respecto a algún hábito dañino de manera que, unos a otros, se ayuden a resolver un problema común.  Entre los cristianos debíamos contar con algo similar para hacer causa común contra el orgullo que tanto daño nos causa y que deteriora nuestra relación con Dios y con los demás; especialmente cuando hemos atendido Su Llamado a servirle.

En los versículos de hoy encontramos un ejemplo  que puede motivarnos a procurar ser parte de “Servidores Anónimos” ya que si observamos el pasaje nos daremos cuenta que simplemente se refiere a los personajes a quienes Jesús dio instrucciones como “dos discípulos” sin que en ningún momento se revelen sus nombres; es decir, rindieron un “servicio anónimo”.

En adición, cualquiera podría considerar que se trataba de una obra sin relevancia; sin embargo, producto de la obediencia de estos “servidores anónimos”, pocas horas después, toda la ciudad se volcó a adorar al “Bendito Rey que viene en el Nombre del Señor”.

Recordemos que ninguna obra que se haga para el Señor es insignificante; el “lente” que empaña nuestro corazón para que lo percibamos de esa manera, es el orgullo.

Otra característica de estos “servidores anónimos” es que siguieron las instrucciones de Jesús al pie de la letra y trajeron la asna a Jesús en lugar de hacerlo hacia sí mismos como tan frecuentemente ocurre en que los “comisionados a hacer Su Obra”  buscan que dependan de ellos; se sienten imprescindibles y entienden que el llamado de los demás es hacia ellos y no hacia Cristo; en lugar de recordarles que “a Cristo el Señor servís”.

Una vez trajeron la asna a Jesús, la prepararon poniéndole el manto, para que el Señor la pudiera usar para Su Servicio, conscientes de que ésta tendría la visibilidad que ellos no lograron.

Que tal nosotras? Preferimos servir en la iglesia donde todos puedan ver el despliegue de mis dones y talentos al mismo tiempo que descuido el servicio al Señor que debo realizar con los de mi casa? A mi esposo e hijos?

Cuando finalmente sirvo en mi casa recuerdo que es “a Cristo el Señor a quien sirvo”? Experimento Su Presencia en medio de mis tareas cotidianas como hacia el hermano Lorenzo cuando cocinaba, limpiaba y tenia múltiples demandas por delante?

Oración: Señor perdónanos cuando en lugar de servirte a Ti y a los demás, procuramos nuestra propia gloria; perdona nuestro deseo de llamar la atención hacia nosotras, por descuidar Tu Llamado a servir en mi hogar; te ruego que quites todo engaño de mi corazón, como el salmista te pido que “mires si hay en mi, camino de perversidad y me guíes por el camino eterno”.  En Jesús te lo pido, Amen.

Alabanza Sugerida: Dame Tus Ojos, MGándara – http://www.youtube.com/watch?v=f9nAnmctPnc

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