Y le dijo Dios: “Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio,  he aquí lo he hecho conforme a tus palabras;…” (1 Reyes 3:11-12ª)

Cuenta 1 Reyes 3:5 que: Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: “Pide lo que quieras que yo te dé”. ¡Wow! Que oportunidad para desbocarnos. Que ocasión para pedir hasta el más mínimo capricho.  Dijo Dios…Pide lo que quieras que yo te dé”.

La juventud e inmadurez  de Salomón eran la mejor excusa para centrarse en sí mismo y el deseo de venganza contra los enemigos de su reino. Mas, no fue así. El pidió sabiduría.  Así Dios favorece la petición de Salomón:

  • Porque no pediste para ti muchos días,..” y
  • Ni pediste para ti riquezas,..”

Con lo necesaria que son ambas; sobre todo la salud, a Salomón le interesó más la CALIDAD de su servicio como rey que La cantidad de sus días como tal. Y esto a Dios le agradó sobremanera. De hecho, fue la base del favor de Dios sobre toda su vida.

¿Y tú, que hubieras pedido? ¿Quizás trabajo, salud, una casa, un esposo, un viaje o una beca de estudios? ¿Sabes? No es malo, en lo absoluto.

Pero mientras todo eso es bueno, se nos olvida según dice Mateo 6:32 que: “…vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas”.  Olvidamos también la exhortación de Mateo 6:33 que nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Dios sabe exactamente lo que necesitamos para realizar nuestra tarea como mujer, madre, esposa, hija, empleada, sierva, etc. Si nos ocupamos en pedirle sabiduría para realizarla bien, lo demás vendrá por añadidura (Mt 6:33b).

Amadas, “…vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” (Mt 6:8). Si nos ocupamos más de Él, Él hará conforme a los deseos de nuestro corazón (1R 3:12ª). David, el Padre de Salomón nos recomienda y da por consejo en el Salmo 37:4-5 “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.  Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”.

Tengamos presente en este nuevo año que:

  • Si nos ocupamos de la calidad, Dios se ocupará de la cantidad, y
  • Si nos ocupamos de Él, Él se ocupará de nosotras

Oración: Señor, perdóname cuando me quedo postrada preocupada, atemorizada o ensimismada en mi propio mundo. En este nuevo año pido ante todo sabiduría de modo que pueda confiar en Ti, preocuparme más por la calidad de mi vida y servicio que por la cantidad, y por atender mejor mi salud espiritual, para la gloria tuya y el bien de mi hogar y familia.  En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Contigo Quiero Caminar, MGándara – http://www.youtube.com/watch?v=rI0FC0GergA

Compartir
Artículo anteriorMary Kassian
Artículo siguienteLo Primero, Primero