“Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola porque Jehová no le había concedido tener hijos”  (1 Samuel 1:6).

Las cotidianas rivalidades entre nosotras las mujeres suelen ser muy feas, inhumanas y vergonzosas.

Hoy hablaremos un poco acerca de una mujer llamada Ana. En los tiempos antíguos ser estéril era una verdadera calamidad. Ana era la esposa amada pero estéril de Elcana, por lo que era continuamente oprimida y afrentada por Penina, la otra esposa de su marido.

La Biblia detalla cómo cada año, sin cesar, cuando Elcana y su familia subían a Jerusalén a adorar,  Penina molestaba,  enfadaba y entristecía a Ana por su situación. Ella era una mujer sin misericordia.

Esta provocación hacia que Ana se sintiera afligida y desalentada; sin embargo no tenemos indicios de que Ana le respondiera de la misma manera. Ella prefirió pasar por alto su afrenta, ir al templo a orar y tener allí una conversación profunda con su Dios. Ella no devolvió mal por mal, decidió más bien depositar su carga y su necesidad en Dios; confió, tuvo paciencia y supo esperar en El.

Todas nosotras tenemos o hemos tenido también en nuestras vidas a muchas Peninas. Alguien que nos oprime, que se mofa de nosotras, que nos enoja, que nos humilla y que nos oprime hasta casi desfallecer.  ¿Cómo hemos respondido en tales situaciones? ¿De manera inmisericorde  como Penina o mostrando las bondades del Señor en nuestro andar como Ana?

Recuerda que aunque esas “Peninas” se alcen contra tí, tú tienes donde acudir, tú tienes quien pelea tus batallas por tí. Jesús te dice: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Rom 12:19).

Oración: Cierra Oh Señor nuestros labios, cuida nuestros pensamientos y controla nuestras actitudes para que a pesar de la situación o “Peninas” que nos aflija, nuestro proceder sea digno de Tí. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Cúbreme, LGoodman – http://www.youtube.com/watch?v=xmyZevgGFDM

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