Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más (Rut 1:14-18).

Si quieres saber lo que es una verdadera conversión, miremos la vida de Rut (Rt 1:14-18).

Rut era de Moab, un pueblo idólatra, lleno de maldad e inmoralidad. Siendo nuera de Noemí aprendió principios morales, valores familiares y conoció a su Dios.

Como resultado Rut rompió terminantemente con su pasado y sepultó sus pecados allí mismo en Moab. Dejó aquellos dioses decidiendo vivir y morir con el pueblo y Dios de Noemí. Así pues, contrario a Orfa (1:15), se fue y no volvió atrás. Su decisión fue difícil pero determinante dando así evidencia de su real conversión a Dios.

Para ser una Maestra del Bien como Rut debemos romper con el mundo, el pecado y el pasado vergonzoso. No podemos coquetear con el mundo y el pecado. Se requieren decisiones firmes y la voluntad resuelta de servir a Dios y no mirar atrás.

Hoy puede ser el comienzo de una vida de bendición. ¿Te animas?

Oración: Señor, Te entrego las riendas de mi vida. Desde hoy empezaré a dar evidencias reales de mi conversión. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Te Amo Mas Que A Mi Misma Vida, Rojo – http://www.youtube.com/watch?v=LlBRqTxkubA