Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo (1 Corintios 11:3).

Por dura que esté la situación, es difícil estar sin seguro médico, vehicular y hasta de vida, si tenemos hijos.

En países como Estados Unidos por ejemplo, existen toda clase de seguros; médico, dental, visión, vida, casa, carro, legal, funeral, laboral, retiro, estudios, etc. Existe un seguro para todo. Sin duda los seguros brindan cierto nivel de seguridad ya sea para nosotras o los nuestros. La idea es estar cubierta para los casos que pudieran presentarse de emergencia y necesidad.

No quieran ustedes saber las consecuencias al que le sorprende una enfermedad sin seguro médico, o la muerte de un familiar sin seguro funeral, o un accidente automovilístico sin seguro vehicular. No obstante, en medio de tantos seguros “necesarios”, se nos olvida cubrirnos con uno de vital importancia; la del esposo. En la historia del Edén aprendemos del caso de Eva, que por salirse de la cobertura de su esposo Adán, tuvo que pagar consecuencias muy caras que hasta el día de hoy estamos pagando.

En el diseño de Dios, cada orden creado estaba sujeto y bajo la cobertura de otro; la creación bajo la cobertura de Adán y Eva, Adán bajo la cobertura de Dios y Eva bajo la cobertura de Adán. Así en el Nuevo Testamento el concepto de la cobertura se extiende a la iglesia, los hijos y los siervos. Hasta los jóvenes sin familia o descuidados por sus padres, buscan cobertura en alguna pandilla.

Es conociendo la importancia de este orden, que Satanás astutamente buscó que Eva actuara libre e independientemente, saliendo de la cobertura de Adán, quedando así libre de protección y vulnerable al grado máximo. El final todas lo conocemos.

Amadas, la cobertura que tenemos del hombre, lejos de ser una maldición  nos representa, ampara y protege de las inclemencias del pecado, otros y aun nosotras mismas. Si como Eva te has salido de la cobertura de tu esposo, el hogar, la iglesia o cualquiera de las ya mencionadas, encuentra de nuevo el camino no sea que seas sorprendida como dice el refrán: “en Belén con los pastores”. Recuerda que Satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar.

Oración: Padre perdóname por dejar tus instrucciones. El propósito detrás de Tu orden es de bendición. Quiero estar debidamente cubierta para gozar de la bendición y seguridad que esa cobertura me brinda. Cúbreme, rodéame, cerca quiero estar. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Poder De Tu Amor, IRosario – http://www.youtube.com/watch?v=F_BHv8po-1U