“Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios. Lo acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza, intendente de Herodes, Susana y otras muchas que ayudaban con sus bienes.” (Lucas 8:1-3)

El ser humano ha buscado en todos los tiempos la fuente de la felicidad. Han ido tras deleites pasajeros que solo ofrecen disfrutes momentáneos, pues no han seguido a quien es la verdadera fuente del  gozo eterno. Cuando conocemos a Jesús, nuestra vida cambia como cambió para los discípulos; quienes dejaron todo y le siguieron, Zaqueo, la mujer samaritana, y como cambió también para un grupo de mujeres, entre las que estaban Juana y Susana. Estas al ser sanadas por Jesús decidieron seguirle, profesando así ante el mundo su decisión de consagrarse por entero a Él.

Fue tal su pasión, que desde el momento que Jesús tocó sus vidas lo siguieron hasta el fin. En una sociedad donde la mujer era relegada a un segundo puesto, ellas valientemente acompañaron a Jesús por toda la región de Galilea, por toda Jerusalén (Marcos 15:40:41), le siguieron hasta la misma cruz (Lucas 23:49), estuvieron en el sepulcro (Lucas 23:55-56), y el domingo muy de mañana, fueron como era su costumbre, a ungir su cuerpo con especias aromáticas que ellas mismas habían preparado (Lucas 24:1-10).

Estas no eran mujeres especiales, eran mujeres corrientes como tú y como yo. Eran amas de casas, esposas y madres que luego de su encuentro con el Salvador decidieron seguirle y consagrar por entero sus vidas a su servicio.

¿Estamos también nosotras dispuesta a seguir a Jesús con tal fervor? ¿Queremos de igual manera consagrarnos fielmente a su servicio hasta que El venga o hasta que nos llame a su presencia?

Juana y Susana son verdaderos ejemplos de fidelidad y entrega a Dios, imitemos pues su fe.

Oración: Señor, que la Salvación tan grande que por gracia Tú me has regalado sea razón suficiente para seguirte con todo mi corazón. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Eres Mi Todo, Peregrinos y Extranjeros – http://www.youtube.com/watch?v=pdmtU3n-Vvk