Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal. (Proverbios 3:5-7)

Eva aprendió esto a la mala.

En días pasados tuve la oportunidad de compartir con los jóvenes de mi estudio bíblico este pasaje. Me gusta mucho porque desafía mi manera de pensar y de actuar.

  • Primero el Proverbista nos anima a confiar en Jehová (v.5), y
  • Segundo a temer a Jehová (v.7)

Confiar es esperar con seguridad, credulidad, y dependencia. ¡Que hermoso llamado a confiar en Yahveh, en el YO SOY; el Dios que es inmutable! Él nos llama a poner toda nuestra confianza, esperanza y dependencia en Él. Estos versos nos desafían a no apoyarnos en nuestra propia prudencia ni a confiar en nuestra propia opinión.

Hemos aprendido y creemos que como somos seres pensantes e independientes, por ende somos dueñas de nuestro destino. Que gran falsedad y cuanta frustración traen estas palabras que tanto el enemigo de nuestras almas como este mundo nos inculcan día tras día. Frases como “tú puedes” y “hazlo a tu manera” entre otros, son algunos de los slogans publicitarios que nos venden todo el tiempo, y que si bien se refieren a productos, se filtran a nuestra manera de ver la vida.

El primero de estos slogans se vendió en el Huerto del Edén (Gen 3:4-6). Satanás le vendió a Eva la idea de que ella podía ser como Dios, saber más que Dios (ya que le hizo dudar de la veracidad de sus palabras) y que podía tomar en sus manos el curso de su vida. ¡Oh que gran engaño! El único sabio es Dios, el soberano, quien tiene un plan perfecto para con sus hijos “desde antes del principio de los tiempos” (Tito 1:1-3).

Nuestra opinión, ideas e intelecto están afectados por el pecado. No podemos sobrevalorar la razón humana pues nuestra mente necesita ser renovada y transformada para imitar a Cristo (Rom 12:2, Filip 2:5). Nos hacemos necias cuando nos creemos más sabias que Dios haciendo las cosas a nuestra manera, en nuestro tiempo y para nuestros propios fines.

Lo que Dios dice respecto del hombre, la mujer, matrimonio, hijos, sexo pre-matrimonial, homosexualidad, sumisión a las autoridades… y todo, es porque en Su sabiduría y soberanía Él ha decidido que así sea. Él es DIOS y Su Palabra es sabia y perfecta (Sal 19: 7-14).

De modo que si Dios es nuestro estándar, Aquél en quien confiamos y esperamos plenamente, entonces Su Palabra alumbrará nuestro caminar, y como dice el pasaje en el v.6, enderezará nuestro andar y no tropezaremos. Nuestras decisiones, conversaciones, servicio, ministerio y todo lo demás, se verá drásticamente transformado a causa del inconmovible Dios en quien confiamos y a quien nos rendimos en amorosa sumisión.

Oración: Jehová mi Dios, que en mi vida siempre seas Tú veraz y todo hombre mentiroso. Enséñame a hacer Tu voluntad porque Tú Eres mi Dios. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Desde Mi Interior, Hillsong – http://www.youtube.com/watch?v=jIy62c3GkBU