Zelofejad hijo de Héfer no tuvo hijos sino sólo hijas, cuyos nombres eran Majlá, Noa, Joglá, Milca y Tirsá. (Números 26:33)

En el tiempo de Moisés y antes de que llegaran a la tierra prometida hubo mujeres que tuvieron que batallar para sus derechos fueran respetados. La sociedad en que nacieron y se criaron estas mujeres era totalmente dirigida por hombres y a los únicos a quiénes se les otorgaban todos los derechos de heredar.

Las hijas de Zelofejad, eran cinco hermanas que nos demuestran que al Señor le importa todo lo que les pasa a las mujeres.

Ellas habían quedado huérfanas y en ese tiempo solo heredaban a través de un esposo, pero ellas no se amedrentaron ante esta circunstancia, sino mas bien con determinación llegaron hasta donde Moisés y reclamaron lo que les pertenecía. Decidieron hacer la diferencia, ellas decidieron que iban a luchar por lo que era de ellas, ellas iban a luchar por lo que el padre de ellas había dejado. 

No comprendían por qué no podían tener algo de la riqueza de su padre simplemente porque eran mujeres. Estas cinco hermanas se unieron con mucho tacto, sabiduría y gracia para luchar para que las leyes de herencia no fueran para el beneficio de los hijos varones solamente. Ellas fueron atrevidas y  se presentaron delante de Moisés, delante del sacerdote Eleazar, delante de los ancianos, delante te toda la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión y de esta manera presentaron su caso públicamente. De no haber sido por el denuedo de estas mujeres, sus tíos hubieran heredado toda la riqueza de su padre, y habrían quedado en la pobreza, recibiendo las sobras de los demás.

Cuando Moisés escuchó el caso de las hermanas, no sabía qué hacer, entonces le preguntó a Dios. Dios vio la fe de estas mujeres e hizo justicia. Les dio la riqueza de su padre. Era tiempo de enseñar al pueblo de Dios que las mujeres tienen importancia.

Maestra del Bien, si es para la gloria de Dios y para edificar a otros, tú tienes todo el derecho de hacer la diferencia aunque se levante la oposición que se levante.  Si te atreves a creer que te toca una herencia en Cristo Jesús encontrarás la fuerza para seguir adelante. Dios no hace acepción de personas.

Si quieres recibir bendición, recuérdale al enemigo de quien eres hija. ¡La herencia es tuya!

Oración: Padre, gracias porque en el nombre de Cristo tenga una herencia eterna e inmarcesible en los cielos. Gracias porque te pertenezco. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Arrebato, NAmancio – http://www.youtube.com/watch?v=jlwBIz2GrOY