Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. (Lucas 2:19)

Una de las mayores virtudes que podemos tener es la de ser medidas; esto es, saber cuándo debemos hablar o callar.  Dice el viejo adagio que una es “esclava de lo que dice, y ama de lo que calla”.

En ocasiones hablamos tanto que no pensamos lo que decimos, lo cual nos trae luego muchos problemas. Proverbios 10:19 dice que: “En las muchas palabras no falta pecado; mas el que refrena sus labios es prudente”.

María era una joven medida, prudente y discreta. Pensaba y meditaba mucho más de lo que hablaba. En verdad, son muy pocos los registros que encontramos en la Palabra de Dios de María hablando. Ella prefería observar y callar. Así también controlar nuestra lengua es un buen ejercicio que todas debemos practicar.

Pero a pesar de su poco hablar, encontramos una ocasión en la que fue corregida por Jesús. Dice Juan 2:3-4 que: “Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora”.

Saber hablar, cuando hablar y que decir es de importancia capital. No le tengamos temor al silencio. Pensemos antes de hablar y al hacerlo, consideremos primeramente si será para la edificación de quienes nos escuchan. Sobre todo, tengamos cuidado de querer dirigir y controlarlo todo. Es Dios quien debe tener la última palabra.

Meditar las cosas en su corazón le ahorró a María:

  • la insensatez de comentarios inadecuados y
  • sinsabores innecesarios

La energía que se ahorró al callar le sirvió para pensar y digerir mejor los eventos, y resistir hasta el final. También le permitió contemplar  y ver los designios de Dios desarrollarse desde la perspectiva  de espectadora y co-protagonista de la historia de la redención. Al final de cuentas, María podía darse el lujo de descansar porque sabía que Dios estaba en control.

Oración: Padre Amado, ayúdame a refrenar mis impulsos de opinar, actuar y meterme en todo. Hoy he aprendido que no puedo descansar simplemente porque no confío suficientemente en Tí. ¡Oh Señor perdóname!  Como María me comprometo a medir mis palabras y descansar más en Tí. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Mas de Tí, Gethsemaní – http://www.youtube.com/watch?v=uF57ixvYUZM