A los seis meses, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea,  a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, descendiente de David. La virgen se llamaba María. (Lucas 1:26-27)

El sueño de toda niña… casarse con su príncipe azul, tener una boda preciosa, recibir un anillo hermoso,..  ¿Por qué tienden a desvanecerse todos estos sueños con el tiempo?

La sociedad moderna ha restado valor al matrimonio. Muchos lo reducen a un papel, un contrato, un convenio o una pantalla. Otros hablan de divorcio antes de casarse… “si me va mal me divorcio”.

Me encanta cuando los creyentes celebran su boda en la iglesia, pues es un modo de mostrarle al mundo y a Dios que aun creemos en el matrimonio y que queremos que Cristo bendiga y sea la cabeza de esa sagrada unión. Salir casada por las puertas de la iglesia es un testimonio visible de la importancia que le damos a la primera institución creada por Dios; el matrimonio.

No obstante cada día imperan más las relaciones libres,  muy a pesar de que las estadísticas se han encargado de demostrar que el índice de divorcio es más alto entre las parejas que viven juntas antes de casarse.

El cuadro de José y María nos brinda un ejemplo más de la validez del noviazgo y el matrimonio para Dios, y la santidad de ambos. Así Lucas y Mateo nos presentan varias cosas de valor que debemos tomar en cuenta:

  • Recalca que María era virgen (Lc 1:27, Mt 1:18,20)
  • El noviazgo es importante; José y María estaban comprometidos (Mt 1:18, Lc 1:27)
  • José y María no habían tenido relaciones pre-matrimoniales (Lc 1:34, Mt 1:25, Lc 1:27)
  • A Dios le agradó sobremanera que María se había conservado virgen (Lc 1:28)
  • Dios bendice y protege la unión matrimonial (Mt 1:20)
  • La unión matrimonial es el deseo de Dios (Mt 1:20-21)
  • El matrimonio es la unión de un hombre y una mujer (Mt 1:18, Lc 1:27)
  • Los hijos se tienen dentro del contexto del matrimonio (Mt 1:19-21, 24-25)

Amadas, el matrimonio es la expresión visible ante el mundo de la unión que existe entre Cristo y la iglesia… NO PUEDE DESAPARECER. ¡Protejámosla!

Oración: Padre, creo en el noviazgo y el matrimonio. Creo que es sagrado y único ejemplo de la unión que existe entre Cristo y la iglesia. Me comprometo contigo a transmitirlo por medio de mi testimonio y la enseñanza, a las generaciones que van subiendo. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Se Busca Un Corazón, Tercer Cielo – http://www.youtube.com/watch?v=hxg9rRKx8j