Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. (Hebreos 11:11)

Sara que significa “princesa”, aparece por primera vez en la genealogía de Taré (Gn 11:27-32). Es la primera mujer cuya fe se nos muestra para que la observemos, específicamente en su función de mujer casada (1 Pd 3:3-6, Heb 11:11), y la única cuya edad y muerte están registradas en la Biblia, lo cual nos muestra la importancia que Dios le da a esta mujer.

Su historia comienza en Ur de los Caldeos junto a su esposo Abram, ambos provenientes de una familia idólatra (Josué 24:2). No obstante sus vidas fueron marcadas por la fe.

Dios le dejó claro a Abraham que cumpliría su promesa de descendencia a través de Sara. Pero ella se cansó de esperar el tiempo de Dios y ¿qué hizo? tomó el caso en sus propias manos (Gn 16:1-4); decidió “ayudar a Dios” logrando que su esposo inseminara a su sierva Agar. ¡Qué metida de pata!

De esa falta de fe nació Ismael, y puesto que no era el hijo de la promesa, y la tensión entre Sara y su sierva aumentaba, Ismael y Agar fueron despedidos. Así el resentimiento penetró el alma de Ismael y hasta hoy, los descendientes de Ismael han estado en contra de los de Isaac.

Sin embargo, la gracia de Dios intervino y el misterio de la fe obró en el corazón de Sara. La fe echó raíces y creció hasta conducirla en su capacidad de madre. Heb 11:11 dice que “por fe recibió fuerza para concebir”, y pudo ser madre; posición que ennoblece la mujer y presenta a Sara como un ejemplo para las mujeres cristianas.

Sara tuvo sus pecados; la incredulidad al pedirle a su esposo inseminar a su criada, su risa ante la promesa de la concepción, y el duro trato que le dio a Agar. Pero como esposa obedeció a su marido “en todo” e hizo muchos sacrificios por seguirle. En Ur permaneció fiel a él, se adaptó a todas las circunstancias, recibió sus invitados y por ende sin saberlo hospedó ángeles, prefirió darle hijo con su sierva a dejarlo sin descendencia, y por fe recobró su valor como mujer. Realmente fue una esposa ejemplar y princesa de la fe.

La Biblia la presenta como una mujer destacada, princesa de la fe y uno de los personajes más notables de la historia humana. Desde el inicio de su vida matrimonial soportó prueba tras prueba pero nunca vaciló ni protestó. Como mujer estuvo unida a su esposo en los más estrechos lazos conyugales, de una misma fe, una misma esperanza y un mismo propósito. Como esposa ejemplar, respaldó a su marido en todo hasta el fin. Digno ejemplo de imitar. ¿Harás tú lo mismo?

Oración: Padre, Sara es el mejor ejemplo de una madre y esposa fiel, y la transformación que obra la fe en nuestras vidas. Gracias por el honor que nos brinda ambas posiciones. Ayúdame a realizarlas con orgullo, dignidad y entrega, por amor de Tú nombre. En Cristo Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Solo Cristo, Hillsong – http://www.youtube.com/watch?v=y3oPT_z7mlE