“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a la memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz, ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto y ríos en la tierra estéril”  (Isaías 43:18-19)

Cuando hemos enviudado, estamos divorciadas o simplemente las circunstancias de la vida nos han empujado a criar nuestros hijos solas, nos damos cuenta que ser “Mamá y Papá” es un trabajo difícil y sumamente agotador. Nos convertimos en “malabaristas del tiempo”  y “trapecistas de fuerza y vigor”  para poder realizar sin la ayuda de una pareja, un enorme listado de obligaciones, que van desde trabajar, atender la casa, cuidar de los niños, hacer las compras, cocinar, limpiar, pagar todos los servicios y obligaciones, atender las tareas escolares y muchas cosas más que nos hacen pensar que más que un hogar estamos administrando al mundo entero.

Ser una madre soltera no es quizás el papel que anhelábamos, pero si es la función que Dios en su soberanía eligió y permitió para nosotras; y aunque a los ojos humanos estamos solas, Dios nos ha prometido llenar ese vacío y ser nuestro marido. (Isaías 54:4-6)

¿Sabías que muchos líderes que han impactado las vidas de miles de personas y han cambiado el destino de muchas naciones fueron criados por madres solteras? ¿Te has preguntado, por qué a pesar de la carencia de la figura paternal llegaron a ser grandes líderes?

Estos hombres, vieron a madres esforzadas, muchas veces temerosas de Dios, quienes no se acobardaron en medio de los problemas cotidianos del diario vivir. Dada sus circunstancias necesitaron madurar más que los amigos de su misma edad y aprendieron a aprovechar mejor el tiempo al saber en carne propia la brevedad de la vida. Muchos otros vieron a madres de rodillas hablando con Dios y depositándole a Él sus problemas y temores; tuvieron madres que sin contaminar sus corazones, los hicieron partícipes de su condición, y de cómo tenían que unirse para salir a flote juntos.

Para tí que estás sola, te aconsejo que inicies cada día pidiéndole al Señor que renueve tus fuerzas, entrégale cada mañana tu hijos a Dios, y suplícale para que te sobreabunde sabiduría para criarlos por el camino de la fe, y para conducirte sola según sus propósitos. Dios cuida de una manera especial al hijo que no tiene padre, y a la mujer que carece de marido. Aunque la tarea parezca grande, TODO es posible cuando dependemos del Dios de los imposibles.

No estás sola, Dios está a tu lado y él te sostendrá con la diestra de su justicia. Aunque la carga y las responsabilidades sean muchas, ser una madre soltera con temor de Jehová hará la diferencia.

Oración: Amado Señor, gracias por ser mi Dios y por hacer que lo imposible, sea posible. Renueva mis fuerzas y aumenta mi fe, para verte en mis necesidades y en la soledad de mis días, Amén.

Alabanza Sugerida: Dulce Refugio, DMontero – http://www.youtube.com/watch?v=TQe4x16WtpY