Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús,.. (Romanos 16:3)

“El que anda con cojo al año cojea… Dime con quién andas y te diré quién eres”, son refranes viejos que no fallan. La versión bíblica dice: ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo? (Amós 3:3)

Las personas con quienes pasamos tiempo ejercen influencia sobre nosotras. Pero nuestra meta debe ser que nosotras también podamos influenciarlas a ellas con nuestro ejemplo y las riquezas de la sabiduría y salvación de Cristo. Este fue el caso en la vida de Priscila, y Aquila su esposo.

La historia de Priscila es la de una mujer judía que conoció la dificultad. Exiliada de Italia por Claudio, llega a Corinto junto a su esposo, donde se ve obligada a empezar “de nuevo”. Pero por la gracia de Dios conocen a Pablo; misionero y colega del mismo oficio (hacedor de tiendas), a quien reciben en su casa.

La influencia de Pablo sobre sus vidas fue tal que viajaron con él (Hch 18:18) en calidad de misioneros por 2 años y comenzaron la primera iglesia de Corinto en su casa. En todas las instancias en las que se menciona a Priscila, se hace en conjunción con su esposo Aquila, lo cual nos indica que siempre estaban juntos y trabajaron hombro a hombro en el ministerio. Interesantemente de las 6 veces que se les menciona en la Biblia, en 4 de ellas el nombre de Priscila antecede el de Aquila, lo cual es muestra de su preponderancia en el servicio.

Pero aunque Priscila trabajó junto a Pablo, no se quedó en su sombra sino que se destacó por su labor de amor, servicio y enseñanza (Hch 18:26, 1Cor 16:19). ¡Cuán importante es estar en la compañía de personas de “buena influencia”! Personas que nos dan un buen ejemplo, ayudan a descubrir nuestros dones y virtudes, y nos ayudan a desarrollarnos. Pero igualmente importante es nuestra disposición para aprender nuevas cosas, y el deseo que tengamos de salir adelante a pesar de los obstáculos que nos presenta la vida. A pesar de las dificultades, Priscila no entretuvo la queja y pesadumbre. Mas bien asumió su nueva vida con prontitud y determinación, resuelta a hacer limonada con los limones que le dio Claudio.

En ocasiones Dios nos lleva a terrenos desconocidos para asociarnos con personas de buena influencia que nos abrirán puertas, fortalecernos y que podamos desarrollar las nuevas aptitudes del trabajo que nos tiene asignado en su reino. Como Priscila, no demos pie al desánimo, sino ocupemos nuestro tiempo perfeccionando nuestras nuevas capacidades, y espíritu inquebrantable.

Oración: Gracias Padre, por bendecir y enriquecer mi vida con personas de buena influencia. Que pueda aprender de ellas y desarrollar mi propio ministerio y estilo. Permíteme influenciar a otras y ser de ejemplo de una mujer al que el desánimo no pudo vencer. En el nombre de Jesús, Amén. 

Alabanza Sugerida: No Importa, LGoodman – http://www.youtube.com/watch?v=P5OSz4C9Cuk