“Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.” (2 Samuel 13:19)

Esta atribulada doncella había perdido toda esperanza en la vida. Ni aún la venganza de su hermano Absalón había podido remediar su situación. Vivía en una época donde la virginidad era imprescindible para formar un matrimonio y donde la única forma de sustento para una mujer era tener un esposo. El futuro de cada doncella dependía de sus atributos, formación y educación para ser escogida por un buen hombre que la desposara y le diera una vida digna.

La infamia de su hermano Amnón había matado toda esperanza en Tamar de tener un futuro. No pudo escuchar las palabras del salmista cuando dijo: “Dios sanó las heridas de los que habían perdido toda esperanza” (Sal 147:3 TLA).

¿Dónde está cimentada tu esperanza? Cuando tu mundo tambalea, ¿te desmoronas con él? Quizás estás confiando en diversas cosas para sentirte segura y vislumbrar un futuro promisorio delante de ti. Una exitosa profesión, un empleo estable, una excelente formación académica, una vasta experiencia laboral, un novio insuperable, una familia maravillosa.

Pero en el momento en que algo de esto cambia, es quitado de ti o da un giro repentino… ¿sientes que te hundes y pierdes las esperanzas? El Dios en que has creído no cambia ni hay sombra de variación en él (Stgo 1:17). Procura que ese Dios sea tu esperanza tal como lo proclama el salmista: “Diré yo a Jehová: Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré” (Sal 91:1).

No permitas que las circunstancias guíen tu vida ni que tu mirada se fije en cosas terrenales que cualquier viento las hace tambalear. ¿Quieres vivir segura, confiada y con esperanza, aún cuando todo a tu alrededor colapse? Dí a tu alma: “En Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza” (Sal 62:5).

En una condición de despojo total, Job pudo reconocer que aún el árbol después de cortado tiene esperanza de retoñar (Job 14:7). ¿Cuánto más no hará nuestro misericordioso Señor con sus preciosas doncellas? Sólo en Dios Todopoderoso hay esperanza cuando todo se ve oscuro y sin salida.

Oración: Misericordioso Señor, ayúdame a cimentar mi confianza y esperanza en Tí. Sé Tú mi refugio, mi castillo, mi fortaleza, mi seguridad en toda circunstancia. Sostenme de la mano derecha y quita de mí toda dependencia de las cosas terrenales. ¡Sólo TÚ eres mi esperanza! En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza Sugerida: Mi Fortaleza, Esperanza de Vida – http://www.youtube.com/watch?v=LzsW9irGfi8