En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él (Cristo), fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa. (Efesios 1:13)

En el momento de entregarle nuestra vida a Cristo, Dios no solo nos regala la vida eterna, sino que nos llena de regalos llamados bíblicamente “dones”. Estos dones son capacidades espirituales otorgadas a los creyentes para realizar con eficacia la obra de Cristo (1 Corintios 12:7). El responsable de esto como dice Efesios 1:13 es el Espíritu Santo de Dios, quien reparte los dones a cada una como él quiere (1 Corintios 12:11).

Esta verdad se hizo patente en la vida de Lidia. Los dones del Espíritu se hicieron evidentes inmediatamente en su vida. Podemos destacar entre los que ella recibió, el don de: hospitalidad, dar, servicio, amor y fe, entre otros. Lo cierto es que Dios es fiel y no deja a ningún creyente sin su debido repertorio de capacidades nuevas.

Por otra parte, junto con el paquete de salvación, Lidia también fue llena de los “frutos” o resultados de tener al Espíritu Santo en su vida, como el amor, gozo, paz, benignidad, fe y templanza. Estos frutos deben adornar nuestras vidas y hacerse visibles en todas aquellas que tenemos al Señor entronado en nuestros corazones.

Que bendición ser recipiente de los regalos y frutos de Dios. Continuemos abonando y regando nuestros corazones con su Palabra, de modo que nuestros dones puedan ser perfeccionados y ministrados a otros, tal y como hizo Lidia con Pablo y su equipo, y la iglesia que se empezó a reunir en su casa.

Oración: Señor y Dios, gracias por todo lo que comprende el paquete de nuestra salvación. Tiene todo lo necesario y suficiente para vivir la vida cristiana, bendecirnos y hacernos útiles en Tu obra. Que con reverencia y diligencia, identifiquemos, perfeccionemos y ministremos nuestros dones a otros. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Vine Adorarte, MGándara – http://www.youtube.com/watch?v=xPhKDlThow4