Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos. (Hechos 16:15)

Lidia le hizo una proposición interesante a Pablo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa. Me pregunto… ¿cuántas de nosotras nos atreveríamos a pedir que otra persona nos juzgue; que pese el calibre de nuestra vida cristiana? Más Lidia se atrevió porque sabía que su vida era controlada por el Espíritu Santo. Si nosotras vivimos auténticamente la vida cristiana abrazando la voluntad de Dios, bien podemos.

La confianza, simpatía y comunión que los siervos (as) de Dios tienen con nosotras y viceversa, es directamente proporcional al testimonio de fidelidad al Señor que exhibimos en nuestra vida. El Espíritu Santo nos atrae hacia quienes tienen un común amor y entrega al Señor y entrelaza nuestras almas y nuestros corazones.

A pesar del poco tiempo, es evidente que Lidia mostró las características propias de un alma verdaderamente convertida a Cristo y transformada por su poder. Cada suceso en su vida desde su conversión, era una confirmación para el apóstol Pablo del porqué el Espíritu Santo lo llevó con tanta urgencia y determinación a Europa. Nos podemos imaginar el gozo de su corazón. Ver los frutos de nuestra labor en el Señor siempre alegra el corazón y da mayor sentido a nuestro trabajo.

Ciertamente, Pablo y sus compañeros se quedaron en la casa de Lidia durante todo el tiempo que estuvieron en Filipos, y por la entrega y fidelidad de ésta, su casa fue la base escogida de la predicación y evangelización en Europa. ¡Qué honor más grande! Lidia fue una mujer aprobada por Dios.

¿Y tú? ¿Si fueses juzgada en este momento, saldrías aprobada? ¿Cuál es el calibre de tu fidelidad? Que Dios nos ayude a consagrarnos cada día más a él.

Oración: Amado Padre, quiero serte fiel y dejarme controlar por Tu Santo Espíritu haciendo cada día más Tu voluntad. Que pueda ser digna de ser juzgada como una fiel cristiana. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Yo Me Rindo a Él, JAR – http://www.youtube.com/watch?v=1D_q8XpAQBk