Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto (Colosenses 3:12-14).

“En el mundo tendréis aflicción” dijo Jesús. ¡Que verdad más espantosa! De todos los versículos de la Biblia, creo que este es uno de los que más nos golpea, y en ocasiones hasta parece que nos persigue, pues cada día somos blanco de todo tipo de ataque y aflicción.

Sin embargo, en Mateo 5:11 en el Sermón de las Bienaventuranzas Jesús nos dice que: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo”. El verso 4 dice que son “dichosas y felices las que lloran”, y el v.12 dice “Gozaos y alegraos…” Y como si fuera poco, Santiago lo remata diciendo: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”.

Amadas, las exhortaciones de Jesús, Pablo y Santiago de permanecer gozosas en medio de las dificultades nos dejan entrever que si es posible, aunque sabemos por experiencia propia que esto no es cosa fácil. Pero a más de no ser fácil, no será posible salvo que nos pongamos el vestido que Pablo nos describe en Colosenses 3:12-14.

Cuán importante es salir bien vestida cada día. Se hace necesario en medio de un mundo lleno de aflicciones estar vestidas de: entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; de tolerancia y perdón. Son las herramientas con las que nos equipa el Espíritu Santo (Gal 5:22) para resistir al enemigo, sus mentiras y las aflicciones. Salir así vestidas no solo es necesario, sino que es el antídoto perfecto en contra de la desesperanza, amargura, enojo, ira y maledicencia que se pueden acumular en nuestro corazón por los golpes y aflicciones que sufrimos en nuestra travesía en este mundo.

Si estas atravesando alguna situación difícil, echa mano de tu vestido espiritual y recuerda que en medio de la aflicción Dios está obrando a tu favor.

Oración: Padre, ayúdame a salir con mi “vestido nuevo” cada día, equipada y protegida con las herramientas del Espíritu. Que recordar Tus promesas me infundan esperanza y ayuden a permanecer de pie y fiel en todo momento. En el nombre de Jesús, Amen.

Alabanza Sugerida: Revísteme, ADelBosque – http://www.youtube.com/watch?v=9SNI6qEuDZY

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