No hay que disfrazarlo, todas sabemos que… ¡existen personas difíciles!

¿Te sientes menospreciada, humillada y desestimada? ¿Cómo lidiar con esto? Isaías 53:3 dice que Jesús fue “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos”. Por ende, su vida y sus enseñanzas nos pueden servir de parámetro.

Es fácil vivir en armonía cuando los demás o tu esposo te tratan bien. Pero, ¿que tal cuando no es así? ¿Cómo tratar a un esposo desatento y mal humorado? Hablando de relaciones difíciles Jesús dice:

  • Ama a tu enemigo (Mt 5:44a)
  • Sé bendición (Mt 5:44b)
  • Haz el bien (Mt 5:44c)
  • Ora bíblicamente (Mt 5:44d)

¡Ama A Tu Enemigo!

Que los demás solo logren que aflore lo mejor en tí. Cuando alguien te haga la vida difícil, responde con oración por ella. Y si se aprovechan injustamente de tí, úsalo como una ocasión para practicar el servicio. Si tienes quejas contra tu esposo  pregúntate ¿qué quisiera que hiciera él conmigo? y hazlo tú con él. ¡Toma la iniciativa! Si solo amamos a quienes nos aman, no tenemos mérito alguno (Mt 5:46-47).  Jesús dijo: “… yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;.. (Mt 5:44). Debemos imitar a Dios (Mt 5:48) siendo generosa aun en la peor de las circunstancias (Mt 5:45).

No te desquites, no condenes, no señales las faltas o critiques, porque con eso solo mostraremos que somos iguales o peores que quienes nos dañan. Como hijas de Luz nuestra justicia y nuestras obras deben ser mayores a la de los escribas, fariseos, publicanos y gentiles (Mt 5:20, 46, 47). Soporta a los débiles, levanta a los caídos y considérate a tí misma no sea que caigas (1 Cor 10:12). Mas bien, demos sin esperar recibir para que sea Dios quien nos recompense (Lc 6:27-38) a su debido tiempo.

Como cristiana, una manera efectiva de probar si estamos caminando en el Espíritu es preguntándonos: ¿determinan mis acciones la respuesta de mi esposo, o el agradar a Dios? Esto es revelador. Dios desea que seamos misericordiosas y compasivas aunque los demás no lo merezcan, así como él lo ha sido con nosotras. Si eres casada pregúntate, “¿Porque mi esposo es indiferente o hiriente conmigo?”.  A menudo puede ser que estés recibiendo parte de la sobredosis de los problemas del trabajo, sus padres o con otra persona. Puede que él esté estresado, preocupado, angustiado, nervioso, abrumado, fatigado, etc. Pídele a Dios sabiduría, paciencia y comprensión para tratar a tu esposo o esa persona difícil con amor, a pesar de como se comporten contigo.

No permitas que su trato hiera tus sentimientos. Jesús tampoco lo permitió. El continuó adelante con dignidad, amor y misericordia, aun cuando era llevado por sus enemigos a muerte de Cruz. Así pues, guárdate del enojo, amargura y rencor, y sé pronta para perdonar. Pídele a Dios que te ayude a desarrollar estas actitudes; las mismas que estuvieron en Cristo Jesús.

¿Qué situación te aqueja hoy? ¿Cómo lidias con estos problemas? Coméntanos…

Continuará…

Adaptado de: The Politically Incorrect Wife: God’s Plan