Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.  (Proverbios 31:23)

¿Cuáles son las realidades en cuánto al rol de la “Esposa de un Pastor”?

  • La Esposa del Pastor es observada muy de cerca.

Si a un creyente común y corriente se le demanda cuidar su testimonio, ¿Cuánto más no lo será demandado a la esposa del pastor?  Gústenos o no, las esposas de pastores nos convertimos automáticamente en ejemplo para las demás mujeres de la congregación. No podemos dar toda opinión, no podemos expresar públicamente todo disgusto, tenemos que cuidarnos de cómo vestimos, como tratamos a nuestros esposos, hijos, familia, a nuestros vecinos, a los miembros de la congregación, etc. y  ¡todo elevado a la máxima potencia!

Al principio de mudarnos a esta comunidad, le pregunté a una hermana de nuestra nueva congregación a donde podría ir a arreglarme el pelo. Me señaló el pequeño salón de belleza que está frente a la Iglesia y cerquita de mi casa a donde iban otras hermanas de nuestra congregación. Resuelta fui al salón y aquello fue como dice la canción de “Despeinada”, ¡un desastre universal!  Por supuesto,  tuve que morderme los labios. No pude quejarme de nada, solo atiné a decir “gracias” y salí de allí lo más pronto que pude. No puedo ser piedra de tropiezo. ¿Qué si acaso algún día la dueña del salón asistiera a la iglesia?

  • La Esposa del Pastor ha de ser flexible y sensible a los cambios.

Esto es típico: Se pasa una el día completo cocinando y organizando la mesa para una gran cena especial o familiar, o alistándose para por fin un día salir juntos al cine, o a cenar fuera… y de repente, suena ese celular… “Pastor, venga pronto, que fulanito se murió, o se enfermó, o está preso, o esto o lo otro” y tooodo lo programado se cancela.  En otras ocasiones es un toque a la puerta lo que altera todo el horario del día. ¡No sabe una si reír, llorar, o golpearse contra las paredes!

La esposa del Pastor siempre deberá estar dispuesta a poner un plato adicional en la mesa, tener a la mano café, te o chocolate caliente para aquel vecino o hermano que de manera muy cortés ha venido a ayudar a palear la nieve o a cortar el pasto. La casa y sus habitaciones deben estar nítidas pues no se sabe en qué momento aparecerá un visitante inesperado. Una cosa ha de recordar la esposa del Pastor cada día: “Dios tiene el control de toda situación”. Aunada a esta situación, consideremos el tercer punto…

  • La Esposa del Pastor debe compartir el mismo llamado que su esposo.

Al principio pensaba que esto no era así. Me decía a mi misma: “Bueno, fue él quien decidió ser pastor, y yo no tengo ese mismo llamado”.  Con el tiempo me pude dar cuenta que el llamado a pastorear no es dado por asistir a un seminario, o graduarse y ejercer como ministro.

El llamado pastoral, es un llamado al servicio. Es el mismo llamado que tenemos todos los creyentes: “Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca (Filip 4:5). Todas sin excepción hemos de mostrar el mismo fruto: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley (Gal 5:22-23). Por lo tanto, la esposa también debe rendir cuenta a la congregación y a las autoridades eclesiales de la misma manera en que lo hace su esposo. Todas estas situaciones son sumamente retadoras, ¿verdad que sí? ¿Cuál es tu mayor reto?

Seguiremos compartiendo más en la próxima entrega.  Como siempre, te invitamos a dejar tus comentarios y sugerencias debajo, en nuestro correo, o en nuestra página de facebook. Puede ser de mucha bendición a otras.

Sé bendecida hoy y siempre… ¡Seguiremos hablando!

Selah