La mujer sabia edifica su casa;  Mas la necia, con sus manos la derriba (Proverbios 14:1).

  • La Esposa del Pastor ha de ser discreta.

La discreción no solamente tiene que ver con no decir las cosas, sino también con lo que si se dice, como se dice, y cuando se dice. Ha de evitar la esposa del pastor el darle noticias desagradables o perturbadoras antes de que él mismo se pare delante de la congregación.  ¡Cuán importante es que alguien que expondrá la Palabra de Dios evite todo tipo de distracciones, o informaciones que pudieran afectar la manera en que es llevada la misma!

A la esposa del Pastor le llegan todo tipo de noticias: agradables, desagradables, pertinentes, impertinentes, confidenciales, en fin…  ya sea que su esposo le comparta para fines de oración, o le comparta el involucrado, la esposa del pastor debe tener sumo cuidado con lo que reproduce, aun con sus propios comentarios personales, pues en muchas ocasiones amerita que la esposa del Pastor comparta con él, o dé su opinión o aporte en ciertos momentos de consejería matrimonial, o personal.  El dominio propio juega un papel estelar en todo esto. El tacto por igual. A raíz de esto, conectamos la siguiente idea:

  • La Esposa del Pastor puede estar muy sola.

Al tener que callar muchas veces sus propios problemas personales y familiares por no cargar a la congregación o por evitar situaciones de conflicto, la esposa del Pastor puede que no cuente con una amiga cercana a quien le pueda confiar sus asuntos. Muchas veces por causa de salir fuera de sus países, o tener que ministrar en congregaciones fuera de su entorno familiar y social,  la esposa del Pastor no tiene a su alcance aquella amiga intima con la que pueda desahogarse junto a una taza de café. A pesar de que están las redes sociales, y la comunicación esta tan avanzada, no es lo mismo conversar en persona que por medio a un teléfono o un computador.

La vida social de la familia pastoral puede ser bastante limitada y cambiante en ocasiones.

  • La Esposa del Pastor usualmente no vive en casa propia.

El Señor nos ha dicho que está preparando moradas eternas para nosotros (Juan 14:2). Bien sabemos que los bienes de este mundo son terrenales y temporales, sin embargo, cuando Dios creó a la primera familia en el Edén, les designó un lugar propio para cuidar y morar. De manera muy personal creo que es la explicación por la que nosotros como seres humanos anhelamos de un techo propio en este mundo.  Es algo que bien nos viene como instinto y no hay nada de malo, siempre que se anhele y se procure a la manera que Dios manda. La familia pastoral no siempre tiene este privilegio. En Estados Unidos por ejemplo, generalmente el pastor vive en una casa que la iglesia posee o alquila para él y su familia. Utilizan todo el mobiliario que trae la casa y rara vez el suyo propio.

Como mujer, la esposa del Pastor quisiera decorar, pintar, arreglar y modificar a su antojo, pero cuando esta es la situación, es algo que no se puede lograr. Otro de los muchos sacrificios que conlleva ser esposa de Pastor.

  • La Esposa del Pastor debe ayudar a su esposo a ejercer su liderazgo en casa.

Este es un llamado para toda mujer pues ha sido creada como ayuda idónea de su marido. De igual manera, el llamado a ser cabeza del hogar es para todo hombre, no solo para el pastor. En múltiples ocasiones, los pastores son “luz en la iglesia y tinieblas en la casa”: En el ámbito familiar, están muy lejos de lo que Dios espera de ellos. Entendamos  que el trasfondo familiar o social de cada quien es diferente. Puede que el pastor haya sido criado por una madre dominante o abusiva que haya aniquilado su autoestima originándole problemas al tratar de ejercer un liderazgo ante su esposa y familia.

La esposa del pastor ayuda a su esposo a ejercer su liderazgo manteniendo ella su propio tiempo de oración y devoción con Dios. Es llamada a interceder en oración por su familia constantemente. Debe ayudar a su esposo de forma sabia y con tacto para que pueda ver las situaciones de un punto de vista o prisma diferente, que pudiese fortalecer el proceso de toma de decisiones en algunos asuntos. Al final, siempre debiera la esposa del pastor reconocer y afirmar a su marido como la cabeza del hogar, incluso en ocasiones en el que él mismo haya cometido errores.  Es importante morderse los labios antes de pronunciar un “Te lo advertí”.

Sé que pensaras que todas estas consideraciones han de sonar como una lista de “cosas de hacer”, o imposibles. Siento lo mismo cuando leo Proverbios 31… y mientras más lo leo, mas cuenta me doy que todavía me falta mucho por aprender y lograr.  Pero no olvido que los creyentes hemos sido llamados a “un camino más excelente”, como dice el Apóstol. Por esto para finalizar, quisiera también recordar como otra realidad que:

  • La Esposa del Pastor necesita de TUS oraciones.

Amada, que sea parte de nuestra vida el orar los unos por los otros, e incluir en nuestra lista de oración, de manera muy especial a las esposas de los pastores de todo el mundo.  Mucho mejor a las esposas de nuestros propios líderes congregacionales las cuales conocemos por sus nombres, y quienes puede que estén pasando situaciones difíciles que ni siquiera imaginamos. Es una gran responsabilidad y a la vez un gran gozo el haber sido puesta en dicha posición. Es más… diría que de por sí ¡es un gran privilegio!

Como siempre, cuéntanos que te ha parecido la serie… ¿Alguna sugerencia para temas futuros?…

Hasta la próxima

Selah  

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