La Biblia tiene mucho que enseñarnos acerca de la productividad. Lo primero es que Dios tiene un concepto muy diferente al mundo empresarial. Para el empresario común la productividad consiste en la capacidad que tiene una persona de ocupar varias posiciones a la vez y hacer eficientemente diferentes tareas, de manera simultánea.

La supervivencia de las empresas después de la recesión de los años noventa en Estados Unidos, trajo como consecuencia la disminución justificada de personal, junto con la necesidad de distribuir el trabajo de varios entre los pocos con los cuales la compañía debía subsistir. A raíz de esto, una de las frases más importantes y populares en las descripciones de trabajo así como en los Curriculum Vitae’s, fue la de “multi-task (en inglés) o multi-tarea”. Sin embargo, estudios han comprobado que el “multi-task” reduce la capacidad productiva de la persona en un 40%, y que el cambio constante de una tarea a otra es pernicioso para la salud, y la estabilidad mental y emocional de la persona. El tiempo que le toma a una persona re-enfocarse y concentrarse en una tarea que fue interrumpida, crea lapsos y bloqueos mentales que más bien atrasan el progreso y la calidad del trabajo.

Dios desea y le preocupa que seamos mujeres productivas. En los Proverbios así como en Eclesiastés y las Cartas Pastorales, encontramos una y otra vez la exhortación de trabajar, crecer, extendernos y “ocuparnos” en buenas obras. Vemos a un Dios productivo en Génesis, a través de la historia, y del escenario del drama mundial. Con todo, Dios creó el tiempo y las estaciones como claros indicativos de que “todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Ec 3:1). Mayor aun, pudiendo hacerlo todo en un instante, leemos en el recuento de la Creación que Dios asignó un día para cada tarea, incluyendo el descanso o Sabático. Éxodo 23:12 nos corrobora diciendo: “Seis días trabajarás, y al séptimo día reposarás, para que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero”. Notemos la serie de palabras descriptivas y sinónimas en este verso: reposarás, descanse, refrigerio. Todo esto es necesario para hacer un trabajo productivo.

El concepto del Sabático no debe relegarse meramente a un acto religioso, pues en verdad fue creado en el marco del trabajo. El Sabático es más bien una manera sabia, práctica y científicamente comprobada de aumentar nuestro rendimiento y creatividad. Es también la invitación de parte de Dios a descansar de todos nuestros trabajos y afanes, y de renovar nuestras energías de manera sistemática y rutinaria.

Para nosotras las mujeres, diseñadas con un motor turbo y a la vez híbrido, es muy atractivo, tentador y halagador, creernos la mujer maravilla; haciéndolo todo y sin descanso. Muchas se sienten culpables, y otras creen que es de haraganes el descansar. Inclusive he escuchado a muchas “ignorante y jactanciosamente” decir  que tienen una cantidad de años en su empleo sin tomar vacaciones. Mas, lejos de agradar a Dios y cuidar nuestro cuerpo que es templo del Espíritu Santo, esto muestra claramente una inversión de valores y propósito, y un gran desconocimiento de la Palabra de Dios, pues el reposo es una parte imprescindible de la buena salud; mental, física y espiritual. Por esto desde el principio; en Génesis, Dios facturó el descanso dentro de su creación para nosotras.

¿Has sacado cuenta de cuantas horas a la semana trabajas y cuantas descansas? ¿Que te dice eso? Coméntanos…