Existen tres cosas que la mujer cristiana que desea un matrimonio estable y duradero no debe pasar por alto en un hombre:

  1. Su nivel espiritual
  2. El trato hacia su madre y hermanas
  3. Su grado de responsabilidad

El nivel espiritual es determinante en la vida de un hombre. Un hombre espiritual es aquél que:

  • Trata de imitar a Cristo
  • Se ha situado bajo la autoridad y Señorío de Jesús
  • Se ha comprometido con él Señor para cuidar a su esposa no como César, sino como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella.

Un hombre espiritual entiende que la mujer no es una baratija de la que dispone a su antojo, sino un tesoro valioso comprada al igual que él, con la sangre preciosa de Cristo, que posee también Su imagen (Gn 1:27), y que es la ayuda adecuada (Gn 2:18) sin la cual el está completo ni puede operar bien (Gn 2:22,24).

El trato hacia su madre y hermanas es un claro indicativo de cómo un hombre tratará a su esposa (Efe 6:2, 1 Tm 5:1-2). Siendo que una madre y las hermanas son las primeras mujeres en la vida de todo hombre, de quien ha procedido y con quienes ha crecido, ha de suponerse que debe amarlas y considerarlas. No hay escusa que justifique la indiferencia ni el mal trato de un hombre hacia una mujer. Si ocurre con las mujeres más importantes de su vida, la novia o esposa no podrán esperar menos luego que pase la etapa del primer amor.

Su grado de responsabilidad viene determinado por su relación con el trabajo y la visión que tiene del futuro (Pr 18:9). ¡Un hombre responsable trabaja! No solo que trabaja sino que lo hace diligente y orgullosamente (Ec 2:24). Es un hombre que ha entendido su responsabilidad primaria de ser un proveedor para su casa.  En adición, busca crecer y desarrollarse mediante el estudio, y busca oportunidades de progreso con vistas a la provisión de un futuro mejor y estable, para sí mismo y su familia.

El hombre responsable se enorgullece de sostener su hogar, ofrendar regularmente, y agradar a su novia o esposa. No busca ser mantenido, no se escusa detrás de las circunstancias para no ofrendar, y salvo rara excepción permite que su novia pague las cuentas por él.

Estas tres áreas son fundamentales y dicen mucho de la relación de un hombre con Dios y su familia, cosa que la mujer sabia debe observar y tomar en cuenta. Si estas tres cosas no andan debidamente en la vida de un hombre, ¡OJO! que de seguro es un claro indicativo de que la relación con él no valdrá la pena.

¿Crees que alguna de estas áreas se puede obviar? ¿Te casaste con un hombre pensando que lo podías cambiar? ¿Cuál ha sido tu experiencia? Coméntanos…