“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. (Juan 15:16)

Servir a Dios tiene muchas bendiciones siendo la mayor de ellas la humillación que en nosotras se opera.

El trabajo ministerial fue diseñado por Dios de manera tal que el hombre en sus propias fuerzas, y con sus propias habilidades o capacidades no lo pueda hacer. El trabajo del reino es una labor espiritual que solo puede hacerse y realizarse bien bajo la guía y unción del Espíritu Santo. Esto en sí para el hombre que se cree competente y que tiene un concepto más alto de sí del que debe tener, es humillante.

Pero también es humillante el hecho de saber que Dios nos llama y su Espíritu nos habilita de manera milagrosa, para realizar un trabajo especial y de bendición para él. Contrario a los trabajos del mundo en los que el hombre se envanece y jacta de sus logros, nos gloriamos en nuestras debilidades porque Dios se glorifica doblemente por medio de sus siervas; por la excelencia de su trabajo y el fruto de un carácter transformado por la humildad.

La humildad nos mantiene con los pies en la tierra, libre de jactancia y dependiendo de Dios. Es la humillación que nos muestra vívidamente… De quien es la obra. Quien es el personaje principal. Quien produce el éxito. En manos de quién estamos. Y a quien pertenece la gloria.

Amadas, tengámonos por bienaventuradas de haber sido llamadas y predestinadas por Dios para realizar una labor muy especial y de trascendencia eterna. Hagámosla con gozo, con responsabilidad y la convicción de que servimos al mayor de los amos. Si por el contrario tu ministerio está sufriendo, examina tu relación con el Señor. Solo la dependencia y dirección del Espíritu te garantizará el éxito.

Oración: Señor, gracias porque servirte nos sitúa en un terreno sobrenatural. Gracias porque la dinámica de Tu obra es distinta al trabajo terrenal y no avanza por nuestro querer sino por Tu hacer. Ayúdanos a comprender que el éxito depende enteramente de nuestra conexión Contigo. Toma el centro de mi vida y ministerio. En Cristo Jesús, amen.

Alabanza: Jesús Es El Centro, IHoughton – https://www.youtube.com/watch?v=KqdAPdZSEdI