En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados (1 Juan 4:10).

Las personas se preguntan ¿qué es el amor? Algunos lo expresan en palabras rebuscadas; otros, de acuerdo a como creen haberlo experimentado… otros más, ni siquiera saben que existe, incluso, hay quienes lo niegan. ¿Amor en tiempos como éstos, en que la humanidad se destruye, en que la violencia aumenta cada día más, en que el panorama ya no es gris, sino negro y todos hablan de dolor, de muerte, de llanto y destrucción? Y la amistad ¿dónde queda? Si no existe el amor, la amistad ¡menos! Hay otros que festejan ambas cosas, incluso establecieron un día para ello, pero… ¿y qué hay de los demás días?

Pero ¿qué es el amor? La respuesta es muy sencilla: el AMOR es DIOS, porque DIOS es AMOR, y Él muestra la inmensidad de Su amor hacia ti y hacia mí , al haber enviado a Su Hijo JESUCRISTO a morir en nuestro lugar, aún siendo pecadoras…. por Su gran amor eterno y sublime con que nos ha amado, el cual cubre todas nuestras faltas… este amor excede a todo conocimiento y en esto podemos conocerlo: en que Él puso Su vida por nosotras… por eso, nosotras debemos amarnos unas a otras; porque el amor proviene de Dios. Todo aquel que ama (verdaderamente), es nacido de Dios y conoce a Dios.

Esto sí es amor verdadero: no es que nosotras hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó tanto, que envió a Su Hijo Único, para que muriera en sacrificio por nuestros pecados, y así pagara la deuda que nosotras con nada podemos pagar. Jesús, el Salvador, dijo: “Nadie tiene mayor amor que este: que uno ponga su vida por sus amigos, vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”, y “el amigo en todo tiempo ama, y es como un hermano en tiempo de angustia”.

Sí, Jesucristo es nuestro amigo verdadero y fiel; por eso aceptó dejar Su trono glorioso, despojándose de Su majestad, porque “aunque era Dios, no demandó ni se aferró a los derechos que como Dios tenía, sino que, despojándose de Su gran poder y gloria, tomó forma de esclavo al nacer como hombre. Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, llegando al extremo de morir como mueren los criminales: en la Cruz, muriendo en nuestro lugar y pagando con Su Sangre nuestra deuda”.

¿Quieres ser tú, amiga de Jesucristo? Y no solo amiga si no también ¡hija de Dios! ¡Que honor ser hija del Rey de reyes! Así que hermanas y amigas pidámosle al Señor como Maestras del Bien que llene de Su amor nuestros corazones de manera que podamos compartirlo con los demás, que nos llene tanto de Su amor que seamos capaces de amar a cada persona que está a nuestro lado aun con sus defectos y virtudes, y aun en medio de cualquiera que sean las circunstancias en que vivimos, así como Nuestro Padre nos ama. Solo así mostraremos que realmente correspondemos al amor de Dios.

Oración: Señor ayúdanos a amar a los otros como Tú nos amaste. Por tu Hijo Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Amor, Julissa – https://www.youtube.com/watch?v=TAVzG1RV32g