La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba”. (Proverbios 14:1).

Un misionero amigo de nuestra iglesia,  se encontraba en la cuidad de New York por asuntos de trabajo.  En esa ocasión su esposa le acompañaba y como era la primera vez que ella visitaba esa ciudad,  habían acordado que él la llevaría a desayunar a un famoso restaurante que se encontraba  ubicado en el World Trade Center  (Las Torres Gemelas).

Los días pasaron y por lo apretado de la agenda no habían podido tomar el anhelado desayuno. La noche antes de partir,  su esposa le propuso cambiar los boletos para la tarde del próximo día, y así poder ir en la mañana a desayunar.

Inmediatamente después de haber hecho esa propuesta, ella fue reprendida por el Espíritu Santo y  pidió perdón a Dios y a su esposo, al sentir que estaba manipulando a un hombre que por amor, estaba dispuesto a complacer su capricho.  La mañana siguiente dejaron el hotel según lo previsto y mientras volaban hacia su casa, escucharon la noticia de que las Torres Gemelas habían sido derribadas  en el atentado más grande perpetrado a los Estado Unidos. El restaurant donde se supone hubiese estado  a  esa hora, ya no existía.

Amadas hermanas y amigas, éste es un ejemplo muy real de cómo la sabiduría nos puede guardar.  Esta mujer quien en un principio actuó como una mujer insensata, escuchó la voz de la sabiduría y no solo guardó su vida, sino también la de su esposo.

Que podamos ser lo suficientemente sabias,  y que no demos rienda sueltas a los deseos de nuestro engañoso corazón.  ¡Cuánto sufrimiento nos evitaremos!

Oración: Padre gracias por Tu ayuda,  porque sabemos que es solo en Tí que podemos ser sabias. Te pedimos que no abandones la obra que empezaste en nosotras, hasta hacerla perfecta. En Cristo Te bendecimos. Amén.

Alabanza: Aquel que la buena obra empezó, Steve Green- https://www.youtube.com/watch?v=qMTE2gV7xOY

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