Concédeme un gran favor —respondió ella—. Ya que me has dado tierras en el Neguév, dame también manantiales. Fue así como Caleb le dio a su hija manantiales en las zonas altas y en las bajas (Jueces 1:15)

Ante la oportunidad de recibir en herencia parte de las tierras de su padre, la hija de Caleb aprovechó al máximo la oportunidad de añadir más a lo que ya se le había entregado. Era el Neguév una extensa porción de tierra estéril por lo cual, pidió la jóven ciertos manantiales. Su padre le otorgó entonces, manantiales en ambos extremos.

La Biblia nos dice que nuestro Dios es “poderoso para otorgarnos mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos” (Efesios 3:14-21). Dada nuestra limitada visión como humanas que somos, sólo relacionamos lo material cuando pensamos en pedirle algo a Dios. Le presentamos constantemente nuestra “lista de compras” como aquella que preparamos antes de ir al supermercado. En medio de nuestro Neguév le pedimos si acaso un poco de agua sin percatarnos de que El es poderoso para darnos mucho más.

¡Somos hijas de un Buen Padre que está dispuesto a darnos más y más! El quiere que le tengamos como aquel proveedor constante que cuida de nosotras.

Tal como lo hizo Caleb con su hija, Dios nos dará manantiales de bendiciones espirituales que fluyan constantemente para nutrir nuestro terreno desértico.

Oración: Amante Padre, ayúdame a entender que eres un Dios grande capaz de hacer maravillas en mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza: Un Buen Padre, Kairos – https://www.youtube.com/watch?v=QTfs5dUi9mE

Larissa VanHorn para Maestras del Bien – Derechos Reservados © 2016 –www.Maestrasdelbien.org