“Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;..”. (1 Pedro 2:20-21)

La carrera cristiana es singular. No se parece a ninguna otra disciplina, empresa o religión. Muchas fracasan en ella por el simple pero fundamental hecho de ignorar esta gran verdad.

El cambio de la predicación de la Cruz, por el énfasis en el éxito, la gloria y satisfacción personal han causado un desenfoque perjudicial en nuestro espíritu, nuestro hogar y nuestra sociedad.

Génesis inaugura el evangelio con el anuncio de un rescate. Un rescate que conlleva la muerte de un Salvador… Jesucristo. Cristo padeció y murió en la carne para ponerle fin a nuestra vida de pecado. Y cada día nos provee una dieta saludable de conflictos y dificultades, diseñados para erradicar los frutos de la carne de nuestro sistema.

No hay otra vida posible para el creyente, que batallar con el pecado y crucificar la carne. A veces, esto resultará en luchas internas a causa de nuestras propias concupicencias. En ocasiones resultará en sufrimientos infringidos por otros. Y en otras, tendremos que poner todo de nuestra parte para resistir al enemigo de nuestras almas.

Amadas, ese es el verdadero cristianismo; el que nos hace batallar, y crecer a la imagen y semejanza de nuestro Señor Jesús. Aunque somos el blanco del ataque del mundo y su príncipe, nuestro amante Señor lo utiliza para perfeccionarnos y acercarnos mas a él. A eso fuimos llamadas.

Oración: Gracias Señor por Tu obra perfeccionadora en mí. Sé que el reino de los cielos y sus integrantes sufren violencia, y solo los valientes lo arrebatan. Yo deseo estar entre ellos Ayúdame porque sola no podré. En el nombre de Jesus, amén.

Alabanza Sugerida: Y Quiero Ser Como Tu, MWitt – https://www.youtube.com/watch?v=oDOKgP8ZZnM

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