“Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras;..” (Tito 2:7ª)

Durante siglos las mujeres cristianas se han visto en el espejo de las mujeres piadosas de las Escrituras. Algunas han seguido el ejemplo de María la madre de Jesús, otras han admirado a la mujer virtuosa de Proverbios 31 y otras han imitado la fe de María la hermana de Marta.

Diferentes aspectos en la vida de estas mujeres y otras que se mencionan en la Biblia, han servido de inspiración y ejemplo para moldear sus vidas. La pregunta es ¿Han perdido estas mujeres relevancia para la mujer moderna? ¿Tienen ellas algo que enseñarnos hoy?

La verdad es que el estereotipo de la mujer que nos presenta la Biblia no es el de una mujer sepultada detrás de montañas de ropa que lavar y platos que fregar. Tampoco lo es el de una mujer inmersa en los afanes de una carrera profesional o un trabajo secular.

Lo que sí encontramos es una mujer fuerte, valiente, luchadora, dignificada y preocupada por el bienestar de su familia. Una mujer sensible, talentosa, con identidad, iniciativa y voluntad propia. La contraparte perfecta de su esposo, y el objeto de admiración y alabanza de sus hijos.

La mujer bíblica es una mujer digna, inteligente, versada en las Escrituras y capaz, que conoce la importancia de su relación personal con Dios y el impacto que ésta tiene en la vida personal de los miembros de su familia.

Pero lo más sobresaliente de ella es su actitud personal. Ella es temerosa de Dios, obediente a la Palabra, amante de su familia, cuidadosa con sus palabras, atenta con otros, y dependiente de la oración.

María la hermana de Lázaro pasaba tiempo a los pies de Cristo, María la madre de Jesús guardaba todas las cosas meditándolas en su corazón, y la mujer virtuosa tenía la sabiduría que Dios da a quienes le temen. Vemos el resultado de sus vidas, y por la calidad de ella trascendieron a la historia dejándonos un legado que seguir.

Sí. Ciertamente aun hoy, estas mujeres tienen mucho que enseñarnos. Su ejemplo nunca pasa de moda, ni la bendición de Dios sobre quienes tienen sus prioridades espirituales en el orden correcto. Ojalá que tú y yo podamos aprender de ellas y trascender como ejemplo para las generaciones futuras.

Oración: Gracias Señor por las mujeres que nos han marcado la pauta de virtud. Ayúdanos a imitar su fe y seguir su buen ejemplo. Que pueda yo también como Maestra del Bien ser ejemplo de virtud y piedad para otras. En Cristo Jesús, amén.

Alabanza: Me Rindo a Tí, Jonathan y Sarah Jeréz – https://www.youtube.com/watch?v=zc-4bAXO0T4

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