Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado (1 Corintios 2:1-2)

¿Señor, que necesito para servirte? ¿Te has hecho alguna vez esta pregunta? Sin restarle valor al estudio y la preparación, no existe nada más importante en el servicio cristiano que un corazón entregado a Dios.

Después del fracaso de Saúl en 1 Sam 13:14, Dios buscó a un hombre conforme a Su corazón para dirigir a Su pueblo. A pesar de su juventud, inexperiencia e imperfecciones, David fue el siervo escogido. ¿La clave de su elección? Un corazón conforme al corazón de Dios.

Es interesante notar que el pasaje no dice: un corazón perfecto. Todas conocemos sobradamente los pecados e imperfecciones de David. Mas tenía un corazón sincero, obediente, dispuesto y humilde ante Dios.

Aunque en ocasiones tuvo que ser confrontado, David fue sumamente rápido para reconocer sus pecados y derramarse en la presencia de Dios en oración y arrepentimiento, buscando ser restaurado en su comunión.

Amada, no permitas que el pecado interrumpa tu comunión y servicio a Dios. Si tienes algo que poner a sus pies, no tardes. El espera por tí, pues la próxima tarea ya está asignada.

Hoy también, Dios necesita mujeres con un corazón para Dios, que busquen y hagan Su voluntad. No temas. Obedece. Del resto, El se encarga.

Oración: Señor, Te doy mi corazón. Que como Maestra del Bien tenga yo un corazón rendido a Tí y dispuesto a obedecer. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Desde Mi Interior, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=O7m-oIrGw4M

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