“¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? ¿Por qué no se lavan las manos cuando comen pan?” (Mateo 15:2).

Los fariseos cuestionan a Cristo y al hacerlo pareciera que insinuaran que El es indiferente ante el pecado, ya que sus discípulos  “quebrantaron la tradición de los ancianos” y El no hacía nada al respecto. Además, cuando hablaban, pretendían presentarse como hombres justos, porque ellos sí cumplían la tradición.

Cristo les responde acusándolos: “¿Porque también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?” (Mt 15:3).  El Señor se refería a que ellos enseñaban que todo aquel que dijera a sus padres que era ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarlos, ya no tenía que honrarlos, invalidando de esta manera el mandamiento divino.

Como cristianas debemos vivir alertas, estudiando siempre las Escrituras, para así conocer la voluntad de Dios y no hallarnos pecando contra El, al caer engañadas creyendo en fabulas y mandamientos de hombres.

El hombre a causa de su naturaleza pecadora, siempre buscará maneras para invalidar lo que Dios ordena. Por el mundo corren incontables corrientes anti-bíblicas que se vestirán de verdad, y si no conocemos la Palabra de Dios, correremos el peligro de caer en el mismo pecado de los escribas y fariseos, de dar valor a lo que no lo tiene y vivir cumpliendo mandamientos inservibles; esto es, mandamientos que nos alejan antes que acercarnos a Dios.

La voluntad de Dios expresada en la Biblia no pasa de moda ni se acomoda a ella. Es eterna, verdadera y fiel, y nunca podrá ser desplazada. Por lo tanto,  debemos valorarla como lo que es;  algo verdadero y valioso. Por esto debemos  estudiarla y practicarla. Así evitamos creer a cualquier viento de doctrina falsa, y  de emplear nuestras fuerzas en cumplir mandamientos inútiles.

Porque “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra

Oración: Padre amado, que podamos decir como el Salmo 119:11: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti“.  Que sea esta nuestra razón de vivir, dándote a Tí el valor que mereces. Por Cristo Jesús Te lo pedimos, amén.

Alabanza: He Decidido Seguirte, Josué del Cid – https://www.youtube.com/watch?v=uzvOviut6LU

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