Desde la fundación del mundo, Dios ha establecido límites.  En el Capítulo 1 del Libro de Génesis, Dios organiza, y separa la luz de las tinieblas, las aguas de lo seco y establece límites a ambos al separarlos del firmamento.

Crea luego Dios al hombre y le diferencia de los animales. Crea luego a la mujer y le diferencia del hombre, asignando a cada uno roles diferente.

Los científicos han denominado “espacio peri-personal” a aquella distancia que separa nuestro cuerpo del resto del mundo.  Dicen que la mayoría del ser humano necesita que se respete su entorno de 20 a 40 centímetros alrededor de su cara (*).  Al parecer hemos sido dotadas con cierto “mecanismo de defensa” que se activa cuando esta distancia se viola. Interesante es notar que la distancia puede variar de una sociedad a otra.  Es de seguro que un Norteamericano, Europeo o Asiático necesitaría una distancia peri-personal mucho mayor que la de un Hispano.

Haz la prueba: Párate frente a alguien más o menos a 40 o 50 centímetros. Acércate de repente y notarás que el otro por lo menos pestaña, no por afirmar que de seguro, retrocederá al menos un paso.  Puede que éste no sea el caso si se trata de tu cónyuge al cual le has dado el permiso de acercarte más que a cualquier otra persona.

Este principio por demás de físico también aplica en las relaciones interpersonales.

Todo iba muy bien al principio, cuando sólo eran Adán y Eva.  Luego, al entrar el pecado, y multiplicarse los pobladores en la tierra,  ya todo se complica, entonces Dios impone leyes y reglamentos, para ayudarles a estar en paz tanto con El como con sus semejantes.  Es en esta civilización compleja en la que nos ha tocado vivir.

La intención de Dios es que respetemos los derechos de los demás para no herir o invadir el espacio del otro. Entonces… ¿Qué limites debemos respetar al relacionarnos con:

  • Miembros del sexo opuesto?
  • Nuestro cónyugue?
  • Nuestros padres?
  • Nuestros hijos?
  • Nuestros hermanos?
  • Nuestro jefe?
  • Nuestros subordinados?
  • Personas en general?

Pues, si quieres respuestas, ¡mantente conectada! Estaremos iniciando en nuestra próxima entrega con el tema: Dios y nuestra relación con el sexo opuesto”.

¿Te gusta el tema? ¡Coméntanos! Si quieres que tratemos un tema en específico déjanos también saber. ¡Nos encanta escuchar tus sugerencias!

¡Dios te bendiga!

(*) Fuente: “SINC  La Ciencia es Noticia – Publicación Digital  28-08-2013