El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no sólo yo, sino también todos los que han conocido la verdad,..” (2 Juan 1)

La segunda carta de Juan es propicia para el momento histórico en el que vivimos y muy importante para la mujer. Ella nos muestra como realizar nuestro ministerio con profundo amor en el hogar, la iglesia y la comunidad, pero regulado por el apego a la verdad bíblica. Sobre todo, nos enseña como reconocer y prevenir el error mientras preservamos los principios establecidos en nuestro hogar de las influencias engañosas.

No se sabe a ciencia cierta si la segunda carta de Juan fue escrita a:

  • A una mujer en particular y a sus hijos, o
  • Una iglesia local

No obstante, siguiendo el sentido “histórico-literal” de interpretación de la Biblia en lugar de la “figurada”, el sujeto de la carta; La Señora Elegida, fue una mujer prominente dentro de las congregaciones que supervisaba Juan en Asia, y que sobresalió por su vida personal, ministerial y congregacional. La designación ELECTA o ELEGIDA nos da fe de su elección y llamado (Ro 8:28-30, 1 Pd 1:2).

Aunque desconocemos si era madre soltera, divorciada o viuda, ya que la carta no hace mención de su esposo ni va dirigida a él como cabeza de casa o a ambos, lo que sí sabemos es que su vida en Cristo era un ejemplo. Su trayectoria espiritual la hizo merecedora de una carta del apóstol así como ser incluída en la Biblia. Ella era motivo de gozo a su corazón (v.4) porque:

  • Conocía, amaba y andaba en la verdad
  • Era una mujer madura en la fe
  • Apoyaba la verdad
  • Amaba a los hermanos que ministraban la verdad
  • Instruyó a sus hijos en la verdad

Sobre todo, la labor que ella había hecho con sus hijos  -y a través de ellos en la comunidad-, era encomiable. Ellos también:

  1. Conocían la verdad
  2. Eran obedientes a la verdad
  3. Andaban conforme a la verdad

La casa de esta señora estaba en completo orden espiritual. Ella había logrado transmitir el legado de su fe a sus hijos e impactar a su comunidad positivamente. Justamente lo que tu y yo debemos hacer, y lo que más necesitan nuestros hijos y nuestra sociedad en estos momentos tan cruciales y difíciles de la historia.

Oración: Señor ayúdame a ser un ejemplo y transmitir mi legado de fe a la familia, ser conocida por mi apego a la verdad, amada por el servicio a los hermanos, y reconocida y honrada por Tí. Despierta y levanta a mujeres como la Electa. En Jesús, amén.

Alabanza: Eterno Amor, MGándara – https://www.youtube.com/watch?v=caJqrjgebLg

Violeta Guerra para Maestras del Bien – © 2016 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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