“Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11).

Una cosa es lo que éramos antes de Cristo y otra es lo que hemos venido a ser después que estamos en él.

Esto es importante porque la opinión de los demás de la cual dependíamos y nos daba o no seguridad, ahora ha pasado a ser irrelevante por lo que Cristo dice que somos. Ahora somos “santificadas y justificadas en Su nombre y por el Espíritu de nuestro Dios”. ¡Qué bendición!

Tenemos la fortuna de ser aceptada y amada por la persona más importante de todo el universo: Dios. Él es quien define nuestra identidad, a la luz de lo que nuestro Buen Señor hizo a favor nuestro en la cruz.

El dice que ahora:

1) Somos bendecidas con toda bendición espiritual

2) Fuimos destinadas para ser Sus hijas

3) Tenemos el valor de la sangre preciosa de Su Hijo

4) Hemos sido selladas con Su Espíritu Santo, y

5) Somos portadoras de la gloria de Su imágen y semejanza

¡Esa somos tú y yo! Lo demás que nos resbale.

Oración: Señor, gracias por haberme lavado, santificado y justificado, y gracias por hacerme morada de Tu Santo Espíritu. Que mi pasado quede sepultado por esta nueva identidad. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Buen Buen Padre, Kairos – https://www.youtube.com/watch?v=C6jT_iRFWm8

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