“Amarás a tu prójimo como a tí mismo” (Mateo 22:39).

Una pregunta que toda mujer debe hacerse es: ¿Me estoy amando?

Un líder de mi congregación me puso a meditar en este texto. El me decía, “la biblia dice ¿ama a tu prójimo más que a tí misma? O dice ¿ama a tu prójimo como tú misma no te amas?” – A lo que yo respondí – “No. La biblia dice ama a tu prójimo como a tí misma”. De ahí sale mi pregunta ¿me estoy amando?

Se nos enseña del amor fraternal, del amor al prójimo y del amor a nuestros enemigos. Pero hablamos poco del valor que debemos darnos como hijas de Dios, de lo importante que es conocernos personalmente, estar a gusto con nosotras mismas, amar y hacer buen uso de nuestras fortalezas y sobrellevar y fortalecer nuestras debilidades, como también apreciar el hermoso ser humano que somos y Dios diseñó y creó a Su propia imágen.

Es importante distinguir entre ayudar a otros y perjudicarnos en el intento a nosotras mismas. Aunque la Palabra de Dios nos manda a poner la otra mejilla, dar la túnica, ir dos millas (Lc 6:28-30, Mt 5:41), estimar a los demás superiores a nosotras mismas (Fil 2:3) y aun dar la vida por otros (Jn 15:13), debemos tener cuidado de que no sea a expensas del buen testimonio del evangelio, apoyando malos hábitos, exponiéndonos a servilismo o contradiciendo los principios bíblicos.

Aunque el mandamiento se vale del amor a nosotras mismas como parámetro y medida normativa y reguladora del amor que les debemos tener a otros, asimismo nos deja entrever la medida de nuestro amor personal.

Como maestras del bien debemos aprender que nosotras también somos obra de Dios y tan valiosas para el Señor como lo es el prójimo. Por eso, no dejes que otros se aprovechen injustamente de tí, y salvo que estés viviendo bajo persecución o condiciones extremas que requiera aun el dar tu vida por otros, no pretendas sacrificarte tanto que olvides cuidar tu salud espiritual y emocional, porque de lo contrario no serás útil por mucho tiempo ni para Dios, ni para otros, ni para tí misma. Ama a los demás y ensénales que ellos deben amarte y considerarte en la misma medida en que ellos se aman a sí mismos.

Te invito a reflexionar en estas preguntas:
1. ¿Me conozco a mí misma? ¿Conozco mis debilidades, aptitudes, fortalezas y mi carácter?
2. ¿Me acepto a mí misma? ¿Entiendo lo que valgo para Dios?
3. ¿Dedico tiempo a mi persona? ¿Para crecer, descansar, distraerme, arreglarme, y hacer eso que tanto me gusta?
4. ¿Conozco mis limitaciones? ¿Sé decir no y ya basta, cuando están tomando acciones y decisiones hirientes y desfavorables hacia mi persona?

Oración: Señor enséñame la medida del amor bíblicamente saludable. Que pueda ayudar a otros y amarles como a mí misma, sin violar Tus principios y sin dejar que me hieran, usen, tomen ventaja, y engañen por un concepto equivocado y malsano del amor al prójimo. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Cantaré De Tu Amor, DMontero – https://www.youtube.com/watch?v=W3qGGTO16Dg

Roselyn Lima  para Maestras del Bien – © 2016 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org