“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en tí persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).

El mundo anhela la paz.

Sin embargo la senda de los hombres se aleja cada vez más de ella. El hombre quiere obtener la paz a través de sus propios medios, conforme a sus propios pensamientos. La busca por caminos errados como el placer, la diversión, la economía o la política.

La falta de paz es el resultado del hombre haberse alejado de Dios. En Isaías 48:18 Dios dice “¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar”. Así que mientras no haya justicia en nuestros caminos; y nuestras veredas sean torcidas; no conoceremos la paz (Is 59:8). No la podremos establecer por medio de tratados, la seguridad económica, el desarrollo, la democracia, la solidaridad mundial, la desarmamentación, ni la militarización.

La paz se obtiene persona a persona y corazón a corazón, porque la misma es algo que Dios otorga de manera personal al hombre que se arrepiente de sus pecados y le entrega su vida a Cristo. Por esto Job 22:21 nos amonesta: “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien”. Y el proverbista nos asegura: “Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él” (16:7).

Amadas, Jesús es el Príncipe de Paz (Isaías 9:6). El es la fuente originaria y generadora de la paz que tanto necesita nuestro corazón (1 Co 1:3, Gál 1:3, Efe 1:2, Fil 1:2). Experimentarla es vivir en Cristo  “porque él es nuestra paz” (Efe 2:14). Cuando así hagamos, “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Fil 4:7).

Oración: Señor, mi alma está turbada. Necesita Tú paz. Toma mi corazón y mi carga, y dame Tu paz que sobrepasa todo entendimiento. Gracias porque en Tí la puedo hallar. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Tu Guardarás, Peregrinos y Extranjeros  – https://www.youtube.com/watch?v=p5B8LgFy824

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