“Me acordaré en la noche de tu nombre, oh Jehová” (Salmo119:55)

El hombre es un ser inteligente que conserva en su mente cosas del pasado, convirtiéndolas en recuerdos.

Es típico de una persona mayor hablar del pasado, porque tiene la mente llena de recuerdos. Pueden ser tanto fuente de aliento como causa de angustia. La estrofa del Salmo donde está el versículo dice como debe ser el correcto ejercicio de la memoria, y menciona tres veces el verbo recordar (vv.49, 52, 55). La bendición de los recuerdos positivos es grande porque es recordar a Dios.

La primera necesidad que tenemos es acordarnos de su Palabra (v.49). Es una oración desde el conflicto, que pide el cumplimiento de Sus promesas para aquella situación.CuandoDiosseacuerda deuncreyenteesparabendecirlo.Enladificultad se acuerda de las promesas dadas en su Palabra, que son personales: “dada a tu siervo”. Él ha prometido acordarse de sus hijos en cada necesidad: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti” (Is 49:15). Esta es la oración: Señor, acuérdate de mí conforme a tus promesas”. En esas promesas nos hace esperar. Podemos tener seguridad en la oración que sintoniza con la voluntad de Dios.

La Palabra es Consuelo en la aflicción (v.50). La vida Cristiana tiene promesa de gloria, pero también la tiene de aflicción (Jn. 16:33). Conflictos por parte del mundo y pruebas en la experiencia personal (Stg 1:2). El remedio para la aflicción está en el consuelo que brota de la Palabra. No hay razón para inquietarse cuando ella dice: “la paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Jn 14:27). No solo hay consuelo, sino que ella se hace fuerza vital: “Tu dicho me ha vivificado”. Esto es real cuando nos acordamos de ella. ¿En qué descansamos cuando el conflicto viene? Pudiera manifestarse en burlas, acosados por quienes no aman a Dios (v.51), pero seremos sostenidos por la Palabra.

En la angustia Satanás procurará que dudemos del poder de Dios, que nos sintamos como derrotados y sin esperanza, pero la Biblia nos alienta mostrándonos la seguridad de Dios a nuestro favor, y recordándonos los muchos ejemplos de Su poder a lo largo de la historia. Él nos llama al recuerdo: “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada semejante a mí” (Is 46:10).

Finalmente nos llama a que recordemos Su nombre, cuando estemos en la noche (v.55). En un entorno de dificultades y donde la oscuridad podrá impedir la lectura de ella, podemos acordarnos de lo que hemos leído antes. Pero, sobre todo, tener en la mente las bendiciones que hemos tenido de Él (v.56), consuelo,provisión y aliento, la esperanza, Su comunión. La oscuridad de la noche, no podrá ocultarnos de la luz de Dios que está en nosotros.

Oración: Padre, gracias porque nada podrá impedir el recuerdo de Tu cuidado y afecto y, en esos momentos, podremos decir: “Estos confían en carros, y aquellos en caballos; mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria”. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Confiamos En El Nombre Del Señor, SGreen – https://www.youtube.com/watch?v=szX4_02CfVs

Samuel Pérez Millos – Ministerio Pastoral Aliento © 2016 – Derechos reservados