“No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a tí no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos” (Salmo 91:5-8).

El terror  nocturno, saeta que vuele de día, la pestilencia y la mortandad son los cuatro peligros a los que estamos expuestas o que en algún momento tendremos que enfrentar.

Sin embargo, el mandato aquí es “no temerás”. Esto implica que nosotras podemos controlar el temor. El temor termina donde la fe en Dios comienza. La confianza en él; en su protección, en su provisión, en su fidelidad y en sus promesas nos brindan la seguridad que ahuyenta todo temor.

Amada, Dios es tu protector y bajo la sombra de Sus alas estás segura. Así que, “no temas aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar” (Sal 46:2). Tú tienes un alto refugio, un castillo fuerte, una roca eterna,.. ¡Tú tienes a Cristo Jesús!

Oración: Señor gracias por Tu protección. Gracias porque la confianza en Tí me da el poder sobre el temor. Aumenta mi fe. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza: Yo Sin Tí, LGoodman – https://www.youtube.com/watch?v=m9rBOgkxP9w

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