“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,..” (Efesios 5:18).

Una de las áreas con las cuales tenemos grandes dificultades es con nuestra capacidad de establecer un balance. Este fue el caso de David, Marta, Pablo, el pueblo de Israel, Pedro y muchos otros.

Como a ellos, a menudo se nos hace dificil establecer un balance entre:

  • Nuestras manos y nuestro corazón
  • Nuestra voluntad y nuestro espíritu
  • Nuestra mente y nuestras emociones

Nuestras manos: Como Marta; tienen dificultad para establecer un balance entre el trabajo y el descanso, entre la adoración y el activismo, entre el ser y el quehacer, entre el servir y el ser atendida.

Nuestra voluntad: Como Pablo; lucha con nuestro espíritu entre el querer y el hacer, entre el pecado y la santidad, entre refrenar nuestros deseos o dejarnos gobernar por la carne. Y

Nuestra mente: Como David; Se debate con nuestro corazón entre obedecer o desobedecer, entre aceptar o resistir, entre sentir o creer por fe, entre confiar en las emociones o lo que nos dicta nuestra razón y la Palabra de Dios.

La creación de un balance es una constante con la cual siempre lucharemos. En algunos casos lo lograremos completamente y en otros fallaremos miserablemente, pero podremos contar con el inagotable perdón de Dios y Su superabundante gracia para volverlo a intentar.

Amada, Dios desea que vivamos justa y sobriamente en este siglo. Para lograrlo tenemos que ser mujeres llenas del Espíritu Santo, para que seamos controladas por él y con balance; libres de excesos.

Oración: Padre gracias por el poder que tiene el Espíritu Santo para controlarnos. Se que la condición primaria es llenarme de Tu Palabra y luego rendirme a Su voluntad. Ayúdame a rendirme. En el nombre de Jesús, amen.

Alabanza: No Importa, LGoodman – https://www.youtube.com/watch?v=cylMRyfD8qA

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