“Aunque lo cierto es que de una u otra manera habla Dios, pero el hombre no lo entiende” (Job 33:14).

Cuando Faraón dejo salir de Egipto al pueblo de Israel, se arrepintió, por lo que salió tras ellos con toda su caballería. Cuando los israelitas llegaron frente al mar Rojo, estaban totalmente acorralados. Por un lado tenían al temible ejército egipcio y por el otro lado estaba el caudaloso mar. El pueblo de Israel tuvo mucho miedo, clamaron a Jehová y Dios le dijo que pasarían por el medio del mar sin mojarse sus pies.

En otra ocasión, durante su peregrinaje, cuando los hijos de Israel llegaron hasta el rio Jordán, Dios habló al pueblo y les dijo que solo cuando los sacerdotes mojaran sus pies en el rio, este se dividiría para que el pueblo pudiera pasar.

¿Que parece más fácil de cruzar, un mar o un río? El pueblo pasó con sus pies secos el gran mar, mas sin embargo los sacerdotes tuvieron que mojarse sus pies para cruzar el río. ¿Parece ilógico verdad? Sin embargo el pueblo salió victorioso porque escuchó y siguió obedientemente la voz de Dios.

¡Dios quiere que escuchemos su voz! pero ¿cómo podemos hacer para escucharle? Dios habla a través de su Palabra, de la oración, al buscar la llenura del Espíritu, a través de circunstancias, a través de otras personas, en soledad, en silencio y en la diaria intimidad con él.

No olvides que aprender a escuchar a Dios es clave para conocer y hacer a Su voluntad.

Oración: Amado Padre, dame oídos para oírte y corazón para escucharte. Quiero percibir Tu presencia, escuchar Tu voz y entender Tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza: Al Caer La Noche, Peregrinos y Extranjeros – https://www.youtube.com/watch?v=u9ByiSWGnqM

Jeanette Lithgow para Maestras del Bien – ©2016 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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