“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación;..” (Malaquías 4:2).

Cada año se presenta la repetida discusión entre los cristianos que se oponen a la celebración de la Navidad y quienes se gozan en celebrar este magno acontecimiento.

El ambiente que imperaba seguido de los 400 años de silencio de parte de Dios fue similar; de hostilidad, oscuridad e intolerancia espiritual.

  1. El príncipe de las tinieblas se recreaba en la pérdida de orientación y esperanza que arropaba al mundo, y en especial al pueblo de Dios.
  2. Malaquías cierra el Antíguo Testamento registrando la frialdad, apatía y el legalismo religioso que caracterizaba a los “fieles”.
  3. Pero también, Malaquías nos revela la indignación de Dios de manera especial, por la infidelidad y negativa de su pueblo de “dar gloria a Su nombre” (2:2).

Es en medio de este clima y en el cierre de la ley, que Dios anticipa el nacimiento del Mesías con la promesa: “Mas a vosotras, los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis y saltaréis como becerros de la manada” (4:2).

Juan el Bautista en el vientre de Elisabet (Lc 1:41-44), luego los ángeles del cielo, y seguido por los pastores del campo (Lc 2:20) fueron los primeros en saltar de gozo “como becerros de la manada” por el nacimiento de Jesús (2:8-14).  Su nacimiento fue ocasión:

  • Del envío del ángel Gabriel; un mensajero celestial para dar aviso a sus padres terrenales
  • De la estrella guiar a los magos de oriente para encontrar y llevarle presentes al niño
  • De la corte celestial irrumpir en cánticos, gracias y glorias en su nacimiento

Amada, fue Dios Padre quien orquestó y dirigió todas las manifestaciones y señales; cósmicas, celestiales y terrenales. Fue él quien eligió el escenario y preparó el ambiente para el nacimiento de Su Hijo Amado. Fue él quien rodeando a todos de luz “reveló su gloria; gloria como del unigénito del Padre” (Jn 1:18). Fue por el nacimiento de Cristo que: “los pastores regresaron a sus rebaños, glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído. Todo sucedió tal como el ángel les había dicho” (Lc 2:20 NTV). Únete al cántico y la celebración… ¡Nació Cristo el Señor!

Oración: Gracias Padre porque nació en Belén el Sol de justicia que en Sus alas trajo salvación. Me unió a la contemplación, el gozo y la celebración que caracterizó aquella santa y hermosa noche. Que nada distraiga mi atención, ni persuada mi corazón a no rendirle el tributo merecido. “¡Bendito el que vino en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” (Mt 21:9). Amén.

Alabanza: Santa La Noche, Rojo – https://www.youtube.com/watch?v=cHSuIMiIsA0

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