“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”  (Mateo 2:1-2).

Dios preparó al mundo para la venida de Cristo en el orden político, religioso, cultural y espiritual. De manera que en el cumplimiento del tiempo (Gál 4:4) Jesús nació. Había entonces unos sabios que indagaban diligentemente y con expectativa acerca del nacimiento del Mesías. Estos, guiados por una estrella fueron a Jerusalén con el propósito de adorarle; postrarse ante él, rendirle tributo y llevarle presentes (2:2).

Interesantemente mientras los judíos estaban confundidos (Jn 7:27, 41-42) los magos estaban claros y apercibidos del tiempo de su nacimiento. Ellos eran gentiles con conocimiento de las Escrituras, y por eso preguntaron con toda seguridad: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?”. Ellos sabían que ya él había nacido. Dios se lo había revelado porque su comunión íntima es con quienes le buscan.

Algo igualmente interesante es el propósito específico de su visita: venimos a adorarle”. Estos gentiles vinieron de Oriente; de donde nace el sol y sale de su tálamo para hacer su recorrido, para adorar al Sol de Justicia; Cristo Jesús. Mientras ellos viajaron de tierras lejanas para adorar al niño, el pueblo de la promesa era indiferente y moraba en oscuridad.

El encuentro con el Mesías produjo en los magos una actitud de adoración y entrega que no los tomó por sorpresa. Ellos fueron preparados para adorarle y no llegaron con las manos vacías. Llevaron consigo presentes valiosos y muy significativos. Dios por su parte honró su diligencia y los guió por todo el trayecto con la estrella, tal y como la nube dirigió al pueblo de Israel por el desierto.

Pero lo más importante es que Dios, quien no hace acepción de personas, los llevó al encuentro de su objetivo; al Mesías prometido (He 11:6), y ellos respondieron con la devoción que a su pueblo le faltó. ¿Y tú mi amada, te acercas a Jesús con expectativa, devoción y entrega? ¿Llegas a su encuentro con las manos cargadas de presentes valiosos?

Oración: Gracias Padre porque Tú eres galardonador de los que buscan a Jesús. Que el objetivo principal de mi vida sea adorarle por siempre. Gracias porque él es el Rey de mi vida. Amén.

Alabanza: Adorar Al Niño, SGreen – https://www.youtube.com/watch?v=54mUtwYCjpI

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