“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2)

¿Cómo superar un mal carácter después de pasar por muchas dificultades ¿Cómo poder tener amor al hablar y expresar sentimientos dulces y tiernos con otros? ¿Cómo superar todo el mal sufrido y empezar a hacer todo con amor? Son las preguntas que muchas nos hacemos. ¿Cómo cambiar? ¿Cómo ser esa mujer que Dios desea a pesar de mis fracasos, dolores y frustraciones?

Es importante reconocer que es imposible cambiar por nosotras mismas. La vida cristiana es imposible sin la asistencia del Espíritu Santo y nuestra disposición a negarnos a nosotras mismas. De manera que sin querer pasarnos de simplistas, te ofrecemos 3 directrices básicas por dónde empezar, que nos da la Palabra de Dios:

Primero, debemos entregarle nuestra vida a Cristo para que nos transforme en una nueva criatura. Si no lo has hecho o si no estás segura, pulsa “Conoce a Jesús”.

Segundo, aunque hayamos nacido de nuevo, nuestra naturaleza caída aun permanece en nosotras y nos va a incitar contínuamente a hacer lo malo. Por ende, debemos alimentar nuestro espíritu diariamente con una dieta sana de la Palabra de Dios, y ella como lámpara va alumbrar nuestro pensamiento, como nutriente va a fortalecer nuestro espíritu, y como postre va a encantar nuestra voluntad para hacer la voluntad de Dios; santa, agradable y perfecta.

Tercero, debemos orar consistentemente pidiéndole a Dios que nos ayude a refrenar nuestros instintos, sujetar nuestra lengua y controlar nuestros gestos y actitudes, mientras hacemos un esfuerzo consciente e intencional de llevarlos cautivo a la voluntad de Dios.

Es un acto de fe que conlleva disciplina, y un ejercicio que demanda tiempo y perseverancia. Pero conforme a la medida de nuestro deseo y el empeño de nuestra voluntad en lograrlo, Dios que conoce los corazones nos dará el poder para actuar graciosamente, mientras él va ungiendo y sanando todas nuestras heridas.

Oración: Padre gracias porque Tú sanas mis heridas y renuevas mis pensamientos. Ayúdame a ser una mujer mansa y humilde de corazón. Como también sabia y maestra del bien. En Jesús, amén.

Alabanza: Yo Quiero Ser Como Tu, MWitt – https://www.youtube.com/watch?v=oDOKgP8ZZnM

Violeta Guerra para Maestras del Bien – ©2017 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org